Difícil olvidar a este actor en su rol del nadador en Prometeo deportado. Otros lo recuerdan en las complejidades del dramaturgo Harold Pinter en El amante, montada creativamente en una casa de Las Peñas por el director Jaime Tamariz. Él trae ahora algo igualmente fuerte: el protagonista de la obra del catalán Jordi Garcelán, que graba con una escalofriante frialdad la narración de crímenes que podrían ser verdad o mentira. “Todo es parte de la relación con su esposa”, dice. “Pero lo que me atrajo es la existencia de la maldad sin ningún tipo de arrepentimiento o moral”.

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