Aníbal es parte del Grupo Arawa desde hace algunos años, trabajando últimamente en una creación que él mismo escribió: Soliloquio Épico Coral o Los hombres que no podían montar la obra de un autor al que no le interesaba que lo entiendan. Allí él es uno de cuatro actores, voces anónimas que parecen dramatizar satíricamente el quehacer teatral en una ciudad y un país donde estas inventivas pueden desaparecer sin vestigio. “Es una ucronía”, dice Páez. “La reconstrucción lógica de la historia a partir de sucesos que nunca sucedieron”. Vestuario Ana Gabriela Poveda

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