La obra del alemán Heiner Müller cautivó la imaginación de esta joven acriz, estudiante del ITAE, que hace poco pudimos ver en el rol protagónico de Final de partida de Samuel Beckett. La Ofelia de Müller es casi una zombi del nuevo milenio, porque ella ha salido mojada del arroyo donde se suicida en la obra de Shakespeare y su parlamento es demoledor: nada de romanticismo ni mansedumbre para ella. Su apetito de vida es voraz. “Me impactó su fuerza, su anhelo de vivir de acuerdo a sus propias condiciones, a lo que ella misma se exige, desligada de las reglas de otros”, dice Gilby.

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