Hay que ser “sabido”, “de ninguna” y “hasta las mismas” para ser guayaco, y no importa tanto si se nació en esta ciudad o se reside en ella muchos años. El habla guayaquileña está cargada de calor tropical, de giros sorpresivos. Anglicismos como “broder”, “man”, “sorry” se codean con expresiones como “multiplícate por cero”, para pedirle a alguien que se “baraje”. La franqueza se expresa “cantándole la plena” a los panas, ñecos, socios; y si de salir a la calle se trata, hay que “andar es mosca”, para que no lo vayan a dejar “chiro”. Videógrafo: Eduardo Adams Efectos de audio: – Writing, de Digifishmusic. Licensed under Creative Commons.

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