En décadas después de la primera mitad del siglo pasado, cuando desde cualquier sector de nuestra ciudad había que trasladar un cadáver para darle cristiana sepultura en el Cementerio General, el cortejo fúnebre formado por familiares, amigos y relacionados del difunto, forzosamente tenía que seguir la calle Santa Elena (actual Lorenzo de Garaycoa) para ingresar por la puerta 1 (en ese entonces) donde había una frase en latín que traducida al español significa “Esta es la puerta de la nueva vida”. La Funeraria Alache tiene 75 años dando servicios exequiales en Guayaquil y se ha convertido en toda una institución tradicional. A veces parece que estuvieran en todos lados; sin embargo, lo que sucede es que lo que un hombre construyó hace casi ocho décadas, hoy se divide en 11 diferentes empresas que se dedican al negocio de “la vida después de la muerte”. Videógrafo: Jaime Freire G. Efecto de audio: Writing, de digifishmusic. Licensed under Creative Commons.

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