El presidente de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), Hamid Ghodse, en el informe 2011 de ese organismo, expresó sus temores de que la reciente decisión del Gobierno de Bolivia de denunciar a la Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes vaya contra el “objeto fundamental y el espíritu” de esa institución.

Asimismo señala que si bien la denuncia en sí es técnicamente admisible, la comunidad internacional no puede adoptar un método en el que los Estados integrantes se sirvieran de ese mecanismo porque atentaría a la integridad del sistema de fiscalización internacional de drogas y se pondrían en peligro los logros conseguidos en los últimos 100 años.

Por otro lado, la JIFE, en su análisis de la situación mundial basado en un informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito (Onudc), establece que la cocaína boliviana y la peruana, además de usarse para abastecer los mercados de Europa, es consumida en gran parte en los países del Cono Sur.

La preocupación de la JIFE por las acciones de Bolivia, en pos de la defensa del akulliku (masticado de hoja de coca), figura entre los denominados “temas especiales” del documento y justifica su inquietud debido a los datos de 2010, que señalan que el precio de la hoja de coca aumentó en un 22 por ciento en los mercados autorizados y en un 37 por ciento en los mercados ilícitos del país.

La política nacional relativa a la hoja de coca fue motivo de reiterada preocupación, expresada a lo largo de los últimos años por la JIFE, debido a que contraviene los tratados internacionales de fiscalización al permitir el cultivo y consumo de hoja de coca con fines no médicos.

Dado que “Bolivia es uno de los principales productores de hoja de coca, a la Junta le preocupa que la situación normativa en ese país pueda tener repercusiones en otros países”, señala el informe.

Bolivia es parte de la Convención de 1961 desde 1976, junto a ella, el Convenio de 1971 y la Convención de 1988 sirven de base al sistema internacional de fiscalización de drogas. Para preservar este sistema, “la adhesión por parte de todos los Estados a esos tratados y la aplicación universal de sus disposiciones son requisitos básicos para la eficacia de la fiscalización de drogas en todo el mundo”, dice el documento en sus recomendaciones.

Más laboratorios

El informe mundial revela que el número de laboratorios de cristalización de cocaína y pozas de maceración se incrementó en Bolivia y las mafias hacen droga con mucha mayor eficiencia.

Es por eso que recomienda mayor investigación para determinar los niveles de transformación de la hoja de coca en cocaína y evaluar mejor la eficiencia actual de los narcolaboratorios, no sólo en el Estado boliviano sino también en Colombia y en Perú, todos estos países considerados como los mayores productores de droga en la región.

Como fundamentación, en el informe se detalla que, en 2011, el Gobierno boliviano descubrió 25 laboratorios de cristalización en todo el territorio y que destruyó 6.651 pozas de maceración. También que se incautó de 28,3 toneladas de cocaína, de las cuales 5,6 toneladas fueron de clorhidrato.


Plantaciones de marihuana

En cuanto a la marihuana (cannabis), este organismo internacional señala su preocupación por el incremento de plantaciones de este alucinógeno en Bolivia, Perú y Colombia.

En Bolivia, por ejemplo, las incautaciones de marihuana fueron en aumento progresivo, de 125 toneladas en 2006 a 1.900 toneladas en 2009. En 2010 la incautación subió a unas 1.100 toneladas.

Los datos oficiales del Gobierno, a través de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn), señalan que en 2011 se incautó de 382 toneladas de marihuana; mientras que en lo que va del año ya se habría decomisado 50 toneladas.

Bajo ese panorama, la JIFE exhorta a los gobiernos de Bolivia, Colombia y Perú a que determinen, en la medida de lo posible y en cooperación con las Naciones Unidas, la magnitud y las tendencias actuales del cultivo ilícito de la planta en sus territorios y a que sigan redoblando sus esfuerzos por combatirlo.

Aunque la Junta asegura que no se ha podido calcular con exactitud la superficie del cultivo ilícito de marihuana en América del Sur, por falta de datos pertinentes, se estima que Paraguay es el mayor productor de esa hierba, con más de la mitad de la producción.

31.000 Ha de coca ilegal

En su análisis, la Junta señala que en Bolivia el cultivo ilícito de la hoja de coca aumentó de forma progresiva entre 2005 y 2009, de 25.400 hectáreas a 30.900. Sin embargo, en 2010 la superficie dedicada a ese cultivo permaneció estable con 31.000 hectáreas.

El informe establece que el pequeño descenso de 2 por ciento que se registra en los Yungas —donde se concentra el 66 por ciento del cultivo ilícito de la hoja de coca— se vio contrarrestado por un aumento del 4 por ciento de cultivos ilegales en Chapare.

La JIFE insta a Bolivia, Colombia y Perú a que intensifiquen las medidas adoptadas para reducir la superficie total dedicada al cultivo ilícito de la hoja de coca, a combatir la fabricación y el tráfico de cocaína en colaboración con otros países y las organizaciones internacionales, a la que también se incluye las Naciones Unidas.

Alistan productos de coca para reunión de la ONU
La nueva reunión de la Comisión de Estupefacientes de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Viena será aprovechada para la presentación de productos industrializados derivados de coca, en busca de despenalización internacional de la hoja, informó ayer el vicepresidente de las Seis Federaciones del Trópico de Cochabamba, Gualberto Bustamante.
“Estamos queriendo llevar nuestros derivados de la coca que ha salido ya de nuestra planta procesadora. Tenemos panetones, cócteles, refrescos, pomadas y licor que hemos probado en el Carnaval”, manifestó.
Sostuvo que el objetivo será encargado a una delegación de cocaleros del trópico de Cochabamba y los Yungas de La Paz que acompañarán al presidente Evo Morales a la cita internacional que comenzará el 12 de marzo en Viena.
Mencionó que con la iniciativa se buscará reforzar la campaña internacional para establecer que la hoja en su estado natural no es una droga y que debe eliminarse la condena a su masticado por ser una milenaria práctica tradicional.
Fuente: Los tiempos

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