Un violento asalto ocurrió, en una finca de la localidad argentina de Junín, cuando seis delincuentes tomaron la casa del boliviano Santos Martínez (35), un agricultor que vive con su familia en una finca de calle Corvalán.

La banda se movía en cuatro motos y tenía el dato preciso de que en la vivienda se guardaba mucho dinero; después de pegarle al dueño de casa hasta dejarlo casi inconsciente y de amenazar a sus hijos, la esposa de Martínez entregó $55.000 dólares y recién entonces los delincuentes escaparon. “Uno de los ladrones le puso un revólver en la cabeza a mi hermano de dos años y le dijo a mi mamá que le diera la plata que tenía escondida”, contó al diario Los Andes Ezequiel (15), uno de los hijos del boliviano. Hasta el momento no hay detenidos.

Santos Martínez vive junto a su esposa y sus seis hijos en la finca Inoccenti, que está en calle Corvalán, en una zona rural cercana al santuario de San Cayetano. Allí, el hombre, su mujer y sus hijos mayores llevan adelante una chacra y la verdura que cosechan a diario, la venden a precio de feria bajo una carpa levantada junto a la casa; los precios son accesibles y la gente hace cola para comprar.

Ese día los delincuentes encañonaron a los amigos y los metieron para adentro de la casa, donde estaba el resto de la familia. “Le pedían a mi papá la plata que tenía escondida y como él al principio no se la dio, le empezaron a pegar por todos lados hasta que lo dejaron tirado en el suelo”, recordó el muchacho a la entrada de una hilera de tomates y mientras que, cerca de allí, uno de sus hermanos menores vendía zapallitos a una clienta. “Después, otro de ellos lo agarró a mi hermanito Benjamín (2) por la cabeza y le puso un arma en la frente; el Benja estaba reasustado y lloraba y el ladrón le decía a mi mamá que le diera la plata que tenían escondida”, agregó Ezequiel y siguió: “Entonces mi mamá fue a buscar la plata y se las dio”.

Los delincuentes volvieron entonces a las motos y escaparon del lugar; hasta el momento no hay detenidos aunque desde la distrital aseguran que están detrás de una pista.

Fuente: El Dia

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