Tito Solari en la Santa Eucaristía

En una emotiva celebración eucarística realizada anoche ante cientos de feligreses que colmaron la Catedral Metropolitana, siete instituciones locales y nacionales entregaron distinciones y expresiones de gratitud al arzobispo de Cochabamba, Tito Solari, en ocasión de conmemorar sus 25 años de obispo.

“Muchas gracias, he vivido 25 años con mis hermanos obispos”, dijo Solari señalando a una docena de prelados que lo acompañaban tras el altar. “Y ustedes son mi familia”, agregó abriendo los brazos a los devotos que estallaron en aplausos.

Poco antes, Solari había recibido la medalla Sol de Septiembre por parte de la Alcaldía de Cercado y la medalla de la Paz por parte de la Gobernación, además de distinciones y reconocimientos de la Comisión Episcopal para la Educación, la Asociación de Colegios Particulares de Bolivia (Andecop), la Federación de Empresarios de Entidades Empresariales de Cochabamba (FEPC), la Federación de Fabriles, la Central Obrera Departamental (COD) y la comunidad de la Parroquia San Carlos, de Yapacaní, adonde el prelado italiano fue destinado cuando llegó por primera vez a Bolivia en 1978.

Pese a las expresiones de gratitud, el Arzobispo hizo énfasis en su homilía de no pensar tanto en él, sino en los niños, los pobres y los jóvenes víctimas de las drogas.

De hecho, un día antes Solari había dicho a un grupo de estudiantes: “Jóvenes, ustedes no saben cuánto los amo”. Al menos así lo recordó el presidente de Andecop-Cochabamba, Germán Rico. En la ocasión, también se destacó la lucha por los derechos humanos, la educación y la vida por parte del sacerdote, además de su intervención por la solución en los conflictos sociales.

“Nuestro pastor nos ha enseñado que el verdadero cristiano debe vivir para los cristianos”, dijo a su vez el gobernador Edmundo Novillo.

“El Arzobispo nos ha dado virtud, esperanza, gloria, amor y paz, y por eso los trabajadores también hemos venido a hacer este reconocimiento”, dijo por su parte Mario Céspedes en representación de la Federación de Fabriles.

Al término de la ceremonia, se realizó una verbena popular en el pasaje tras la Catedral, donde religiosas, sacerdotes, catequistas y feligreses compartieron ratos de alegría con el sacerdote agasajado.

Fuente: Los tiempos

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