Apenas llegó a este mundo, la vaquilla Lili sorprendió a veterinarios y quizás hasta a su propia madre, y todo porque en vez de cuatro patas tenía seis. Sin embargo, el animal se soprepuso a su propia deformidad y ahora se incorporó al resto del ganado de la granja de Suiza donde vive.

El animalito nació en una granja de la localidad suiza de Weissenburg, a 30 kilómetros de Berna, la capital sur del diminuto país europeo. Lili sobrevivió gracias a los cuidados de su dueño, Andreas Knutti, quien reconoció que fue incapaz de matarla porque estaba muy llena de vida.

La historia se conoció primero en el portal suizo Blick Thursday, donde Knutti aseguró que le permitiría a Lili unirse al resto de sus vacas para aprovechar las pasturas de los Alpes durante el verano.

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