Le extirparon el Bazo y tiene varios días de impedimento

La vida de Javier Cara Cara Ayaviri (20) ya no es la misma desde la noche del viernes 30 de marzo, cuando fue golpeado en su dormitorio del cuartel donde presta su servicio militar. Como consecuencia del ataque le reventaron el bazo (órgano en el que se eliman los glóbulos rojos y que participa en la formación de los glóbulos blancos), que debió ser extirpado por los médicos de la Corporación del Seguro Social Militar (Cossmil) de nuestra capital.

El hecho sucedió en el Grupo Aéreo 83 de la Fuerza Aérea Boliviana (FAB), con asiento en Puerto Suárez, donde fue destinado Javier luego de presentarse en febrero a una de las unidades militares dependientes de la FAB en Cochabamba.

“Dice que lo golpearon cuando apagaron las luces del cuarto donde descansan y los pusieron al ‘chancho’ junto a los otros conscriptos nuevos”, relató Germán Cara Cara, padre del muchacho. El hombre al enterarse de las malas noticias de su hijo viajó junto a su esposa, Benigna Ayaviri, desde el centro minero de Llallagua, norte de Potosí, hasta la capital cruceña.

“Su mamá no dejó de llorar durante todo el camino, porque pensamos lo peor”, cuenta Germán, un humilde minero, cuyo hijo era su ayudante.

De acuerdo con el testimonio del papá del soldado golpeado, esta práctica sería un hecho común en este centro militar, donde los conscriptos antiguos acostumbran golpear a los nuevos.

Hernán Cabrera, representante regional de la Defensoría del Pueblo, informó de que en el cuartel militar de Puerto Suárez se inició un proceso interno contra cuatro conscriptos, que deberán explicar lo ocurrido con Cara Cara para definir las sanciones que se les aplicará en caso de resultar culpables.

De igual forma, Cabrera dijo que se hará seguimiento al resarcimiento de los daños ocasionados al muchacho, de parte de las Fuerzas Armadas, como ser el tratamiento médico que debe recibir en adelante y la forma en que obtendrá su libreta de servicio militar.

De momento, el joven seguirá internado en Cossmil, ya que las recomendaciones médicas indican que debe estar con atención médica permanente.

El papá del joven espera que los jefes militares, que se reunieron con él, cumplan con el ofrecimiento de trabajo que hicieron para su hijo y que se sancione a los abusivos.

El minero, de momento, descartó seguir alguna acción penal contra los agresores, pero debe llevar a su comunidad, Cochevillca, los resultados de sus gestiones, para conformidad de las autoridades originarias que al enterarse de lo sucedido exigieron justicia.

Otros detalles

– Antecedente. En junio del año pasado Edwin Mendoza Ibarra (20) falleció en Cossmil a causa de una septicemia generalizada, luego de haber sido trasladado de emergencia desde el Grupo Aéreo 83, con asiento en Puerto Suárez. En aquella oportunidad se sospechaba que los golpes que terminaron por infectarse y provocarle la muerte al conscripto los recibió en un ataque de los soldados antiguos a los nuevos.

– Daño. De acuerdo con el criterio médico, una persona que pierde el bazo necesita, durante su etapa de recuperación un tratamiento médico permanente, ya que este órgano además de ser el depósito de los glóbulos rojos muertos y de participar en la creación de los glóbulos blancos, también crea algunos tipos de defensa del organismo. Una persona que no tiene el bazo puede desarrollar una vida normal, con ciertos cuidados en cuanto a sus defensas naturales y cantidad de glóbulos blancos.

El caso de Poma aún está trabado
El representante de la Defensoría del Pueblo en Tarija, Andrés Tablada, dijo que las investigaciones para conocer a los responsables de la muerte del subteniente Grover Poma Huanto, que falleció luego de ser golpeado por otros oficiales en la Escuela de Cóndores de Sanandita (Yacuiba), aún están trabadas.

El hecho, que provocó un debate sobre los excesos que se cometen en algunos centros de adiestramiento militar, ocurrió el 7 de febrero del año pasado y hasta el momento solo tiene a un presunto culpable de la golpiza detenido preventivamente en el penal de Yacuiba.

“Los otros tres acusados por el Ministerio Público están prófugos y las autoridades de las Fuerzas Armadas no han prestado la colaboración para dar con su paradero”, aseguró Tablada, y recordó que pese a que el caso fue reconocido como un proceso penal ordinario por el Tribunal Departamental de Justicia de Tarija, la justicia militar aún se niega a aceptar este fallo.

A decir de Tablada, los pronunciamientos oficiales de las autoridades judiciales y de representantes de la Asamblea Legislativa Plurinacional en sentido de que el caso debe ser sustanciado en la justicia ordinaria y no en la especial militar, no sirvieron de nada porque todavía la institución castrense procesa el caso.

Andrés Poma, padre del subteniente Poma, todavía estará en busca de una respuesta a su pedido de justicia por la muerte de hijo, situación que lo llevó incluso a amenazar con quitarse la vida frente al Palacio de Gobierno.

“Hace un par de semanas hablé con el hombre y está frustrado con la pesadez de la justicia”, aseguró el defensor del Pueblo tarijeño.

Fuente: El Deber

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