Es categorizado como un milagro

Existen fenómenos extraños que escapan a la razón y que forman parte del imaginario de la gente. Algunos de estos fenómenos sólo son entendidos por quienes lo viven y dan fe de que fueron beneficiados. Quizás con esta creencia y anteponiendo su desesperación por encontrar una salida a sus problemas, es que muchos santiagueños buscan a Ezequiel, un niño de 11 años que vive en Santiago del Estero, Argentina, y que según él y sus familiares, “recibió la bendición de la Virgen para poder hacer el bien a quien lo necesite”.
La historia de Brian Ezequiel Álvarez comenzó a hacerse conocida en el barrio hace varios años y desde entonces, las visitas de quienes creen en él no cesaron.
Según explicó el niño a El Liberal, un diario argentino, “una noche, mientras dormía, vi la imagen de la Virgen. Era grande y estaba de blanco. Me habló y me dijo que desde ese día yo recibiría una bendición y que con mis manos iba a poder curar a la gente, y que como se trataba de algo que ella me daba, yo debía hacer el bien sin pedir nada a cambio”. Así, con esa imposición, Ezequiel comenzó a realizar sus prácticas y, según dijo, para él no fue sólo un sueño, sino “una gran bendición”.
Desde aquel día, el pequeño armó una especie de altar dentro de su casa, en la que se encuentra la imagen de Nuestra Señora del Rosario, y un frasco de agua “bendecida” por sus propias manos. Allí, en ese rincón de su humilde casa, la gente que cree en su palabra y en sus “poderes”, dice encontrar la solución de muchos de los males que los aquejan.
Su papá, su paciente
Contó que al primero que “sanó” fue a su papá, quien había tenido un problema en sus pies y no podía caminar hasta que el niño volcó su bendición en él y a los pocos días volvió a ponerse de pie.
Luego, fueron sus vecinos, hasta que su popularidad fue extendiéndose por el barrio y más allá de las fronteras santiagueñas.
Cientos de personas llegan semanalmente a su casa para buscar su “bendición”.
“Llega gente enferma, sobre todo muchos niños para que Ezequiel los cure de sus males, vienen para que él los sane. Pero no solamente se encarga de ayudar en la enfermedad, hay mucha gente que llega para que él los ayude con el tema del trabajo y mucha gente que incluso trae a sus animales para que los recupere de alguna enfermedad”, aseguró Fátima Ordóñez, la mamá de Ezequiel.
Sin embargo, la popularidad que cobró el pequeño sobrepasó los límites y ahora hay gente que conoce su historia y solicita su ayuda a través de teléfonos. Y hay veces en las que debe dirigirse hacia Monte Quemado, Argentina, para sanar a la gente de la zona.
“Justamente ha recibido una llamada de Formosa. Era una señora que está enferma y necesita que él la ayude. En esos casos, Ezequiel, reza por ellos frente a la imagen de la Virgen del Rosario para generar alivio en la persona. Todo eso nos cuenta él porquenunca nos dejó que viéramos lo que él hace para sanar a la gente”, explicó Fátima.
“Siempre creí en Dios y en la Virgen”, aseguró Ezequiel. Y su madre agrega: “No se separa de la imagen de Nuestra Señora del Rosario, que me regalaron cuando trabajaba en una casa de familia. Era una imagen que mis patrones trajeron de San Nicolás y desde ese día, él la agarró para curar a la gente”.
Claro que hubo veces que Fátima no quiso que Ezequiel siguiera en la tarea por lo que provocaba ese acto en el pequeño.
“Había veces que él estaba deprimido, sin fuerzas, y eso creemos que es porque a él le pasa todo lo que le quita a la persona que viene. Pero él no quiere dejar de hacerlo porque es un pedido de la Virgen”, aseguró su mamá.
A pesar de la revolución que causa entre los creyentes, Ezequiel es un niño normal,que vive con su familia, asiste a la Escuela Diego de Rojas, donde cursa el 4º año, y le encanta reunirse con sus amigos a jugar.

Fuente: Opinión

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