Marchistas se encuentran en Totaisal

Juan se retuerce sobre su silla como si llevara el diablo en el cuerpo. Mientras una enfermera limpia las heridas del pie derecho sale suficiente sangre como para teñir su chinela.

“Es una buena señal que sangre. El tejido dañado ya salió, pero tiene que descansar, no estar caminando porque sus heridas se llenan de barro”, dice la médica Mayda Palacios a este hombre, alto, paceño, de unos 60 años, que se niega a dejar la marcha, aunque no pueda dar un paso más. “Tiene que hacer caso, porque si la infección llega al hueso, no hay vuelta”, aconseja la médica.

Palacios está estresada. Desde que despertó no ha tenido ni un minuto para tomar algo o almorzar. La caminata del domingo dejó más huellas en la marcha que en la carretera. Por todos los rincones de Totaisal se ven indígenas con las piernas estiradas, de chinelas, aireando las ampollas reventadas de sus pies. Otros, caminan hasta el río a lavar su ropa, mientras hacen turno para recibir el ungüento olor a menta que frotan sobre sus piernas.

“Nos cansamos cuando pasamos el último puentecito, después de esa casa bonita de dos pisos que hay. Ahí nos comenzó a doler acá, abajo de las rodillas y bajamos el paso y después nos subimos a una camioneta”, dice un moxeño ignaciano que está sentado sobre un tronco. ‘Acá’ es la parte delantera de la pantorrilla, el músculo tibial anterior, que se calienta como un carbón cuando las piernas flaquean.

Otros se pasan remedios caseros para aguantar las ampollas. Dicen que no se las debe reventar, que no quede llaga expuesta porque tardará varios días en sanar. Aconsejan atravesarlas con un hilo y dejar que el líquido drene a través de él. “El hilo tiene que ser negro”, dice un tata del Conamaq, sin explicar el valor terapéutico que atribuye a tal color.

Mientras tanto, la doctora Palacios batalla entre el hacinamiento y la falta de medicamentos. A Roberto Vargas Mosúa le escuece la garganta desde hace dos días y ahora tiene una tos seca que no le cabe en el pecho. Le recrimina a Palacios por qué no lo ‘pinchó’ en Santa Ana, como pidió, pero ella explicó que en ese momento no era necesario, que la mojada del domingo lo agravó. Ahora sí quiere inyectarlo, pero debe ponerle dos medicamentos al mismo tiempo y solo tiene uno. “Tómese estas pastillas y espere hasta la noche a que llegue la camioneta que fue a San Borja a comprar remedios”, pide. Roberto, de 66 años, la mira con resignación.

A su lado está José Luis Eneus, que lleva cuatro días aguantando un tirón en la pierna y solo aceptó ir al consultorio arreado por su mujer. El tirón comienza en la ingle y termina en la rodilla. Solo el descanso y algunos antinflamatorios lo curarán. Palacio está más preocupada por los ancianos que están con cuadros de faringitis, disentería y fiebre. Cree que tendrá que derivar a una o dos mujeres que están con fiebre alta hasta San Borja y pide que le envíen antibióticos, antinflamatorios, ungüentos para el dolor de cuerpo y la macurca, leche y pañales para los niños.

Piden a MSM no utilizar la protesta

Con cara de enojado, Adolfo Chávez, presidente de la Cidob, exigió a la diputada del MSM y esposa de Juan del Granado, Marcela Revollo, que no utilice la marcha para fines políticos.

Chávez, que ayer abandonó Totaisal para asistir una reunión con indígenas de la tierra comunitaria de origen Movima II, señaló que los nativos no están en la carretera para beneficiar a ningún partido político y pidió a la diputada que gane adeptos con sus propios méritos. Le aconsejó que si quiere aportar a la marcha que lo haga como ciudadana en cualquiera de las cuentas que los organismos de derechos humanos han abierto con ese fin.

La reacción de Chávez es por la acusación del ministro de Gobierno, Carlos Romero, de que la movilización de la Cidob es financiada por el MSM. Desde Santa Cruz, el líder de ese partido, Juan del Granado, sindicó a Romero de usar políticas “fascistoides” por la instalación de micrófonos para obtener grabaciones en oficinas de los opositores.

Panorama

– Hoy. La marcha estará en Totaisal, a 48 km de Moxos. Ha recorrido unos 178 km desde que partió de Trinidad. Hasta el domingo había avanzado 125 kilómetros en nueve tramos de marcha. En uno solo caminaron casi la mitad de ese recorrido, 53 kilómetros.

– Mañana. Avanzarán hasta una estancia distante 31 km de Totaisal. Tendrán acceso a agua, aunque estarán a la intemperie, solo protegidos por un pequeño bosque de motacuses.

– Jueves. Es el día previsto para su llegada a San Borja. El pueblo los recibirá con fiesta y con los brazos abiertos, aunque se conoce que el alcalde, tsimane y masista, pegará carteles en contra de la marcha.

– Próximos días. De San Borja a Yucumo hay dos tramos de marcha. El dueño de la estancia Chaparina mandó a decir que serán bienvenidos nuevamente, aunque él no estará. En Yucumo preparan un recibimiento como el de San Ignacio, aunque Adolfo Chávez ya anunció que no tiene la intención de pasar ni quedarse en Yucumo, ya que no es un pueblo indígena.

– Apoyo. Los marchistas recibieron ayer lo recaudado por un grupo de cívicas en San Borja y corrieron a comprar carne y remedio para los marchistas. Las borjanas aseguraron que hay ganaderos dispuestos a donar reses a los indígenas para su alimentación durante el recorrido hasta La Paz.

Fuente: El Deber

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