El presidente de Paraguay, Federico Franco, dijo hoy que su prioridad es evitar que haya “una guerra civil” por la situación derivada de la destitución de su antecesor, Fernando Lugo, y que por ello deja en segundo plano la relación del país con la comunidad internacional.

“Soy el responsable de garantizar que no va a haber una guerra civil”, afirmó el mandatario en un encuentro con la prensa extranjera, en el que remarcó que asumió el poder para llenar el vacío por la salida de Lugo y mandó un mensaje al extranjero de que el país vive en la más absoluta normalidad.

En su despacho en el Palacio Presidencial, Franco dijo que si en su carácter de vicepresidente no asumía tras la destitución de Lugo por el Senado, se habría “producido un derramamiento de sangre” porque el país no estaba “en condiciones” de “estar tres, cuatro o cinco meses sin elecciones”.

A consulta expresa de un periodista, reiteró que no tiene intención de adelantar las elecciones y que pretende continuar en el poder hasta el año que viene, cuando el mandato de Lugo y el suyo como vicepresidente fenecían originalmente.

“Los plazos electorales van a ser respetados, se harán las elecciones en forma como establecen las leyes, y si Dios y la Virgen lo permiten, y también con ayuda de ustedes los medios de comunicación internacionales, vamos a entregar mi gobierno el 15 de agosto de 2013 y ojalá con un país más organizado”, manifestó.

Franco pertenece al Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), una formación tradicional que junto a otros partidos pequeños sustentó la candidatura de Lugo, el cual logró en 2008 romper 61 años de hegemonía del Partido Colorado, histórico rival del PLRA.

El mandatario anunció que “en una semana” su Ejecutivo va a hacer “todo” lo que no se hizo en los últimos cuatro años.

Entre otras cosas, este miércoles el nuevo gabinete económico pretende presentar el plan económico gubernamental para los apenas catorce meses que le quedan de gestión y la semana que viene el Legislativo va a tratar de concretar la aprobación de las condiciones para un nuevo impuesto sobre la renta y de un crédito con Brasil.

Respecto al anuncio de Lugo de que va a convocar manifestaciones pacíficas en el país, dijo que el exmandatario “está todavía dolido” pero que confía en que, como “es un hombre de iglesia, de reflexión”, le va llegar “el momento de iluminación y va a sopesar costo y beneficios en el momento de tomar sus decisiones”.

Su “desafío” ahora, reiteró, es demostrarle “a la comunidad internacional con hechos más que con palabras que éste es un Gobierno absolutamente democrático, constitucional, donde prima el Estado de Derecho, donde hay libertad irrestricta”.

En las calles “no hay policía, no hay militares” porque “todo es normal”, enfatizó.

“No podemos en este momento ocuparnos de las relaciones internacionales si primero debemos ocuparnos de que todo esté normal”, recalcó luego, a pesar de admitir abiertamente que su país vive una “situación sui generis”.

En el marco externo, su “vocación” es lograr avances “a través de cancillería” para tener “buenas relaciones” con el resto del mundo.

Buena parte de los países del Mercosur y de Unasur han retirado o llamado a consultas a sus embajadores en Asunción por este caso, y Franco no ha sido invitado a las cumbres que ambos organismos van a celebrar esta semana, que se fundieron en una para analizar la crisis paraguaya.

Consultado sobre si tiene interés en participar en esos encuentros para defender su postura, fue tajante.

“No podemos participar en ninguna cumbre en estas condiciones. No me seduce, tenemos que hacer que el país esté operativo”, manifestó al recordar que Paraguay “no tiene vicepresidente” y sigue “en estado expectante”. “Lo que menos haría ahora es salir de mi país”, concluyó.

Fuenter: Efe

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