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David Ferrer ha alcanzado con su mejor tenis el sueño de llegar por primera vez a cuartos de final de Wimbledon, tras derrotar sin contemplaciones al argentino Juan Martín del Potro por 6-3, 6-2 y 6-3.

El alicantino se enfrentará ahora al escocés Andy Murray, para deshacer un empate histórico que atribuye cinco victorias a cada uno.

El tesón del español, que simboliza como nadie el esfuerzo infatigable dentro de la pista y la humildad modesta fuera de ella, le ha permitido cubrir cada palmo de la pista central del All England Club, agotando las posibilidades de un contrincante falto de imaginación en el juego en la red y de flexibilidad en las piernas en el fondo de la pista.

Con su estatura de 1,98 metros, Del Potro ha pagado con una inusitada cosecha de errores no forzados su rigidez física y mental. Y su portentoso saque no le ha servido esta vez ante un Ferrer que, restando infatigablemente cada servicio, poniendo la raqueta como hiciera falta para ello, le ganaba con comodidad el peloteo posterior.

El alicantino ha estado omnipresente. Proyectando una sombra poderosa en una pista que ha aplaudido al unísono al conocerse el pase a la siguiente ronda de Murray tras derrotar al croata Marin Cilic.

Las dos eliminatorias fueron pospuestas el lunes por la lluvia, una constante en esta segunda semana de torneo que ha obligado a retrasar el inicio del Ferrer-Del Potro durante 40 minutos para desplegar la cubierta mecánica en la central.

Fuente: El Día

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