Recorrer 24 kilómetros desde Quillacollo hasta Suticollo toma aproximadamente una hora y media, esto debido a que sólo hay una vía por donde transita el transporte pesado, liviano interdepartamental e interprovincial.

Los camiones que circulan por este tramo de la carretera miden de 18 a 21 metros de largo y tienen una altura de hasta 4,70 metros. Los que tienen rompevientos o carga sobresalida pueden alcanzar más altura, por lo que los conductores se ven obligados a esquivar por la parte externa de la carretera o invadir el otro carril para evitar la colisión con los semáforos.

El secretario general del sector de transporte pesado del Sindicato Capinota, José Ayala, informó que existen seis semáforos en todo el recorrido.

“El peligro es que algunos transportistas no respetan los semáforos. Estos funcionan sobre todo en la mañana pensando en los estudiantes de colegio”, manifestó Ayala.

Si un vehículo mediano está detrás de un trailer y quiere regresar o girar no puede hacerlo y debe completar todo el tramo debido al congestionamiento que existe en ambas vías.

“La vía está en condiciones lamentables y no existe mantenimiento, porque no se puede dejar de transitar ya que el tramo está lleno todos los días”, sostuvo el secretario general de Transporte Pesado de Cochabamba (Transpeco), Alberto Pérez.

Por los problemas en esta carretera troncal hacia Oruro y La Paz, los transportistas del Valle Bajo demandan la construcción de la doble vía Quillacollo Suticollo. Los choferes, autoridades departamentales y nacionales de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) se reunirán esta tarde en Vinto para confirmar la ejecución de la vía desde agosto, caso contrario los choferes amenazan con retomar las medidas de presión.

Fuente: Opnión

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