Irak ha abierto sus fronteras para los refugiados sirios que huyen del conflicto civil en el país, pero también recibe a sus propios ciudadanos que anteriormente habían ido a Siria para escapar de la guerra.

Abu Muhammed, un residente de Damasco de origen iraquí, llegó a Siria hace unos diez años para escapar de la violencia en su país. Hoy, hace las maletas para abandonar su nuevo hogar azotado por los ataques de los grupos armados: “Siento mucho lo que está pasando en Siria. Cuando los terroristas atacaron Irak, este país nos aceptó con los brazos abiertos. Se convirtió en nuestra segunda casa, pero ahora lo han transformado en el segundo Irak”, dice.

Fuente: RT

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