El presidente Evo Morales manifestó ayer si los indígenas autorizan la construcción de la carretera a través del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis) se diseñará “un camino ecológico”, que, a su juicio, debería ser “subterráneo, como túnel” para resguardar el núcleo del bosque, pero también para atraer turistas.

Según Morales, de las 69 comunidades que viven en el Tipnis, 22 ya avalaron la construcción de la vía que atravesará la reserva ecológica y sólo una comunidad rechazó el proyecto, de las 23 consultadas.

“Las 23 comunidades rechazan el término de intangibilidad, siento que es la conciencia de los indígenas que viven dentro del Parque”, resaltó el gobernante al dar a conocer esos datos, en un acto de entrega de una avenida en la ciudad de Cochabamba.

No obstante, el Primer Mandatario no mencionó las acciones de resistencia que llevan adelante comunidades del noreste del área protegida en rechazo no sólo a la vía, sino también a la consulta y donde las brigadas a cargo de este proceso no han podido ingresar.

El presidente de la Subcentral Tipnis, Fernando Vargas, desvirtuó las declaraciones del Mandatario y aseguró que la consulta sólo se aplica en el Conisur y poblaciones de Beni que apoyan al directorio paralelo de la Subcentral Sécure afín al Movimiento Al Socialismo (MAS).

El 29 de julio se inauguró el proceso de consulta en las comunidades de Oromomo (Beni) y San Miguelito (Cochabamba), el mismo que debe llegar a las 69 comunidades, incluidas las dos donde se comenzó. Se prevé que concluya hasta el 25 de agosto, aunque según los responsables del proceso es posible que se amplíe esta fecha.

Rechazo

Los indígenas que rechazan la carretera y la consulta mantienen bloqueado el río Isiboro, en Gundonovia, donde tendieron alambradas de púas para impedir el paso de las embarcaciones con las brigadas gubernamentales, también han procedido a alambrar las pistas y enmallar los campos deportivos en las comunidades para impedir el aterrizaje de avionetas y helicópteros.

Desde el Tipnis el corregidor de la comunidad Nueva Galilea, Benigno Noza, precisó a la agencia Efe, que las comunidades que, según el Gobierno, han aceptado la carretera son en realidad sindicatos de campesinos y productores de hoja de coca, base para producir cocaína, asentados en el llamado Polígono Siete, una zona colonizada aledaña al Tipnis (Conisur).

Morales manifestó que el Gobierno se cansó de rogar para construir el camino, un tema que los opositores, algunas organizaciones no gubernamentales y dirigentes indígenas vienen manejando con fines políticos e intereses económicos.

Para ello, dijo que impulsaron marchas de indígenas y recursos legales ante la justicia, con la única intención de paralizar el proceso de consulta, que busca dar la oportunidad a los originarios de pronunciarse y ejercer su derecho sobre la decisión de su futuro.

Observó que muchos sectores y sobre todo los denominados “expertos” aseguran, sin saber, que la carretera debe bordear la reserva, cuando en los alrededores sólo hay lagunas, curichales y pantanales que impedirían la construcción de una vía.

“Si es camino ecológico, me atrevería a decir que no sea por encima de los árboles, sino subterráneo y turístico para unir estos dos departamentos”, subrayó Morales al anotar que la definición “mucho dependerá” de lo que digan las comunidades.

Recordó que él sobrevoló el área en helicóptero con la prensa y ha “visto desde arriba que parece monte virgen, que no está tocado”, sin embargo, los informes demuestran que ya hay caminos por lo que “apenas falta (por construir) 17 kilómetros”.

Morales y los indígenas que rechazan la vía están enfrentados desde el año pasado por ese proyecto, que inicialmente financiaba Brasil. Los indígenas marcharon dos veces en menos de un año contra la carretera y ahora rechazan la consulta mal denominada “previa” que promueve el Gobierno, porque consideran que debió hacerse antes de contratar el crédito para financiarla y creen que los resultados serán manipulados.

Los indígenas están siendo consultados sobre la intangibilidad de la reserva y la construcción de la vía Villa Tunari – San Ignacio de Moxos.

Noza ratificó ayer el “rechazo total” de los indígenas que viven en el Tipnis al proyecto porque, según dijo, “sólo beneficiará a algunas personas”.

RESISTENCIA

• Los habitantes del Tipnis mantienen cerrados con alambre los ríos, los campos deportivos y pistas aéreas para evitar que las brigadas consultivas lleguen a sus comunidades en avionetas, confirmó Reynaldo Flores, coordinador de comunicación del Tipnis.

• Los indígenas determinaron radicalizar esos cercos, ante el anuncio de la llegada de fiscales al lugar para ejecutar los mandamientos de aprehensión contra varios dirigentes por denuncias de supuesta malversación de recursos de la Gobernación de Beni.

• El río Isiboro a la altura de Gundonovia, es la“puerta de entrada” a las comunidades que están en las riberas de los ríos Ichoa y Sécure. / Los tiempos

[ad#ad-2-300×250]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.