Una ola de huelgas que ha afectado varios servicios públicos de Brasil alcanzó este miércoles al Ministerio de Relaciones Exteriores, cuyo sindicato de funcionarios anunció paros en servicios diplomáticos dentro y fuera del país.
La serie de protestas de empleados públicos por mejoras salariales es vista como el mayor desafío sindical al gobierno de la presidenta Dilma Rousseff, del Partido de los Trabajadores, desde que asumió en enero de 2011.
Además de los profesores de universidades federales, en huelga desde mayo, policías federales y funcionarios aduaneros, entre otros, han realizado protestas recientes. El paro en Relaciones Exteriores, retomado luego de una suspensión en julio, afectará la emisión de visas y pasaportes, según el sindicato.
El gobierno considera inviables las demandas sindicales, que aumentarían hasta 50% el presupuesto federal en salarios, y señala que es necesario controlar el gasto público ante la desaceleración económica. Pero los sindicatos sostienen que las mejoras salariales deben ser prioritarias.
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