Un Barcelona muy superior dejó que el Real Madrid saliera ayer vivo del Camp Nou (3-2) cuando ya estaba fundido. Una clarísima ocasión malograda por Messi y un error garrafal de Valdés en la recta final dejan el título de la Supercopa abierto para la vuelta.
El conjunto blanco logró marcar dos goles con una ocasión y media, y sacó el máximo rendimiento a un planteamiento rácano, propiciado por su falta de rodaje, la baja de un hombre clave para empujar al equipo a defender más adelante, como Pepe, y a la enorme exigencia del rival.
Desde su habitual dictadura del balón, al Barcelona le bastó robar con celeridad y combinar casi andando para merodear con asiduidad la meta de Casillas, aunque la falta de chispa en los metros finales hiciera estéril ese dominio.
El Madrid, en cambio, la pelota le duraba un suspiro y fue incapaz de inquietar a Valdés ni una sola vez antes del descanso. Xabi Alonso y Kedhira trabajaban a destajo para frenar la salida de balón del rival, ante las miradas indolentes de un Cristiano Rolando que parecía fundido, un Ozïl perdido en terreno de nadie y un Benzema de huérfano estilete.
Los goles
Tal como estaba el partido, la ocasión visitante sólo podía llegar de una jugada de estrategia. Fue el lanzamiento de un córner, a los 10 minutos de la reanudación. Özil vio a Cristiano en el primer palo y el luso cabeceó a gol. El Madrid, en su primera ocasión del partido acababa de adelantarse en la eliminatoria.
Sin embargo, la alegría blanca duró sólo un minuto, el tiempo que tardo Pedro en controlar un pase en profundidad de Mascherano y, en posición dudosa, cruzar el balón al fondo de las mallas sobre la salida de Casillas.
Ambos tantos fueron como un golpe de aire fresco que rescató al partido en una noche de tremendo bochorno. Mourinho empezó a mover sus piezas y quitó a Benzema y Callejón por Higuaín y Di María, lo que contribuyó más aún a la imprevisibilidad del último acto.
Pero el Barça, le daría definitivamente la vuelta al partido en 12 minutos. Primero Messi puso el 2-1 al transformar un claro penalti de Ramos sobre Iniesta. Y el propio Iniesta, en estado de gracia le regalaría el tercero a Xavi después de una gran jugada personal. En la jugada siguiente, Valdés controló mal una cesión de Adriano y Di María aprovechó el regalo para lograr el 3-2.
Quizá demasiado premio para los blancos, a tenor de lo que ofrecieron anoche uno y otro equipo.
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