El enclaustramiento marítimo de Bolivia es un problema económico, según la presidenta del Comité Pro Mar, Lucy Margoth Torrico y el integrante del Comité Manuel Villarroel.

La mediterraneidad le cuesta a Bolivia al menos seis mil millones de dólares por año. Se pierde 2.000 millones de dólares por el contrabando; $us 2.000 porque no hay explotación pesquera y dificultades de industrialización y otros $us 2.000 millones por el saqueo de los recursos naturales. “Si tuviéramos mar no tendríamos que importar 500 millones en alimentos, sería más fácil industrializar el litio, el hierro y el gas que nos vemos forzados a exportar por razones económicas”, explica Villarroel.

La posición chilena es la intangibilidad del Tratado de 1904. Sin embargo, otros países como Panamá y Hong Kong han logrado la revisión de los tratados a favor de los países afectados. Se debe lograr que los 6.000 millones que pierde Bolivia y que representan el 1 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) favorezcan al país.

BASES Para ello, el Comité Pro Mar sugiere a la Cancillería viabilizar el convenio de Ilo para desarrollar un puerto.

En segundo lugar, tiene que construirse una ferrovía al Perú para mover el comercio en condiciones más económicas. Se tiene que construir zonas francas manejadas por bolivianos tanto en Ilo, como en puerto Aguirre y puerto Busch, con el fin de competir la zona franca de Iquique.

También se necesita construir una línea aérea fuerte con la fusión de empresas nacionales. “Ferrocarril y aviación son vitales para un país mediterráneo. Tenemos que tomar el ejemplo de Suiza que es un país mediterráneo capitalista que controla sus ferrocarriles y aviación”, asegura Villarroel.

Asimismo, el Comité Pro Mar sugiere ejercer presión económica sobre Chile con control y eventual cierre de las fronteras.

Los chilenos manejan la bandera de la integración, pero dado el enorme costo de la mediterraneidad y los fallidos intentos de integración, esa política “es un fracaso”.

ISLAS Según el Comité Pro Mar no se puede excluir la vía legal porque existen grandes vacíos dentro del Tratado de 1904.

En ese acuerdo no se cedió, ni el mar territorial, ni el mar jurisdiccional. Hay tres islas que están fuera del Tratado de 1904 y que Chile se ha apropiado de forma indebida. Están fuera de lo que ha sido la zona de conflicto, al Sur del paralelo 25 y que Bolivia ha ejercido soberanía antes de la Guerra de 1879. Por tanto, esas islas son bolivianas.

Por otra parte, Chile debe a Bolivia mil millones de dólares por la explotación del manantial boliviano desviado hacia el vecino país. En el caso del Lauca, debiera explotar solo el 50 por ciento de las aguas, pero Chile aprovecha el 90 por ciento .

Villarroel concluye que la geopolítica chilena es expansiva, pues ha destruido la Confederación Perú-Bolivia y se ha apropiado de Tarapacá de Perú y del departamento del Litoral. También se adueñó de la isla de Chiloe y del territorio araucano.

Inaceptable tesis destructiva
El almirante chileno retirado Emilio Gonzales dice que Bolivia “jamás tuvo mar” y que solo contó con un territorio “por una concesión” chilena. Plantea que las naciones más fuertes deben prevalecer y las más débiles sucumbir a las primeras.

El miembro del Comité Pro Mar, Manuel Villarroel, indica que esa posición implica una tesis de penetración chilena a Bolivia que es conocida desde hace mucho tiempo, como el Plan Alpaca descubierto en los años setenta y que implica la destrucción del Estado boliviano.

Un ejemplo de esa política es la destrucción de los ferrocarriles bolivianos que, según estudios geoestratégicos del Gral. Juan Lechín Suárez, no deberían estar jamás en manos chilenas.

Chile, pero principalmente Brasil tienen que ver mucho con la destrucción de la aeronavegación boliviana. Los capitalizadores del LAB han sido brasileños, pero quien se ha apropiado de las rutas por el Pacífico ha sido la empresa Lan Chile.

“Es inaceptable para el Estado boliviano permitir la tesis destructiva”, afirma Villarroel.

Pide obligar a Chile a negociar en base a presiones legales y económicas.

Información ciudadana y difusión internacional son las claves

La presidenta del Comité Pro Mar, Lucy Margoth Torrico, afirma que lo más importante en la lucha por la reivindicación marítima es que la población boliviana, y en especial los estudiantes, conozcan nuestra historia, “que la falta del mar nos duela”.

Cuando se pide solidaridad internacional, las autoridades de otras naciones desconocen la situación de Bolivia. En las reuniones internacionales el tema no se toca porque las agendas son cerradas.

Por esto, Torrico plantea infestar el internet dando a conocer la posición de Bolivia y su historia, porque el mundo no sabe. Bolivia fue usurpada en 1879. En cambio, Chile hace un gran cabildeo en escenarios internacionales y descalifica a Bolivia para restar apoyo. El Tratado de 1904 selló las fronteras según Chile y muchos países ya tienen prejuicios contra Bolivia, por la habilidad diplomática chilena./Opinión

[ad#ad-2-300×250]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.