inflacionEntre 2008 y 2012, los salarios perdieron 27,6 por ciento de su capacidad adquisitiva debido a la subestimación de la inflación oficial, cálculo que origina que se hagan incrementos salariales bajos, advirtió ayer la Fundación Milenio.

En el informe “Inflación real en Bolivia”, Milenio apunta que “sumando los incrementos salariales otorgados y comparando con la estimación de las diferencias entre la inflación con la Canasta Base de 2007 y la Canasta Base de 1991, entre 2008 y 2012, se advierte que hay una pérdida para los asalariados de 27,6 por ciento por la subestimación de la inflación que, en otras palabras, significa un deterioro significativo en su capacidad de compra, resultado de la subestimación de la inflación oficial, hecho que permite el otorgamiento de incrementos salariales bajos”.

Milenio explica que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) es un indicador básico para la elaboración de otros indicadores económicos como, por ejemplo, las tasas de interés, el tipo de cambio real, la Unidad de Fomento a la Vivienda, el crecimiento económico y los incrementos salariales. Es por eso que si el IPC es subestimado afecta la credibilidad del análisis económico, puesto que es en base a esos datos que se tomarán decisiones económicas relevantes.

En 2008, debido a que en el país creció el gasto público y subió el valor de las exportaciones generando mayor liquidez, se avizoraba que la inflación cobraría un impulso mayor. Es por eso que el Gobierno decidió cambiar el año base de cálculo (de 1991 a 2007) y la ponderación de los grupos de bienes y servicios que sirven para realizar el relevamiento de precios.

Incrementó los grupos de bienes y servicios de 9 a 12, disminuyó el ponderador del grupo de alimentos y bebidas de 49,1 a 39,3 por ciento, incluyendo los consumidos fuera del hogar, aumentó el número de artículos de la canasta familiar de 324 a 364 y subió los ponderadores de vivienda de 9,7 a 11,1 por ciento, transporte de 10,8 por ciento a 15,9 por ciento y esparcimiento de 3,3 por ciento a 6,3 por ciento.

Así, el reporte oficial de la inflación para 2012 fue de 4,55 por ciento, pero el cálculo con la canasta anterior muestra una estimación de 10,70 por ciento”.

Para Milenio, con la nueva metodología de cálculo se creó un “espejismo de inflación baja” y señala que tomando en cuenta estudios internacionales, en países de bajo ingreso, como el nuestro, la población de bajos ingresos destina entre 60 y 70 por ciento de sus recursos a comprar alimentos y vestimenta, y sólo 30 a 40 por ciento a otros gastos.

Por tanto, ponderar sólo 39,3 por ciento de alimentos y bebidas en la canasta de bienes lleva a subestimar el aumento real en los precios, con consecuencias negativas para los más pobres, en la medida en que los ajustes salariales son menores en relación al incremento real.

Apuntes

• Retrocediendo en el tiempo y aplicando las ponderaciones vigentes en la canasta de 1991, se estima que la inflación real total en 2008 habría alcanzado al 23,47 por ciento, apunta la Fundación Milenio.

• Los precios de los alimentos habrían subido en 51,38 por ciento bajo la canasta de 1991.

• Esta pérdida del poder adquisitivo para los asalariados debería resarcirse, por lo menos en parte, con el incremento salarial de 2012, apunta Milenio.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.