[dropcap]L[/dropcap]a negociación del Gobierno con los sectores sociales está llegando a preocupar a todos. ¿Qué está pasando?

Es una noticia diaria, ante los conflictos sociales suscitados desde la pasada semana, el Gobierno está enfrascado en medio de un tedioso ambiente de  huelgas, paros, movilizaciones, marchas y otras peticiones del ente matriz de los trabajadores, sin tener un diálogo favorable entre ambas partes.

En un escenario perfecto que permita resolver los problemas sociales se necesita llamar al diálogo garantizando las condiciones en un marco de debate, reunidos con los representantes legítimos  de ambas partes que tengan la preparación y los conocimientos del tema, planteando propuestas que permitan beneficiar las demandas, sobre los cuales sea posible acordar puntos en común y objetivos consensuados. Por otra parte, lo que lleva a que el diálogo sea limitado o se corte, se dan por posiciones radicalmente encontradas y opuestas, para el cual no existe la predisposición de escuchar a la parte oponente, la presión de los conflictos sociales y sus consecuencias derivadas por enfrentamientos hacen que el ambiente sea tenso y que exista el miedo a tomar una decisión que no esté acorde y responsable con el sector al que representa, o porque la negociación está siendo conducía por quienes no son reconocidos como legítimos para dar respuestas al problema. Todo esto genera un clima de desconfianza y poca seriedad.

El desarrollo de la negociación del Gobierno con la COB no ha sido de las mejores, varias de estas reuniones han sido llevas por las noches y la madrugada; pero otras tantas han fracasado por circunstancias propias de movilizaciones que la semana pasada fueron reprimidas en Caracollo, Caihuasi y en la Apacheta.

Se ve que las exigencias están tomando por los pelos al Gobierno, la COB quiere una renta de jubilación que sea equivalente al 100% del salario para los mineros y el restante de los trabajadores en porcentajes menores. La propuesta del gobierno es sobre todo garantizar la sostenibilidad de la jubilación para los que menos ingresos tienen, ofertando un incremento de Bs3.700 a Bs4.000 para el sector minero y de Bs2.600 a Bs3.200 para otros sectores.

Las propuestas están encontradas, pero lo que se quiere es que, de estas negociaciones se establezcan soluciones con estrategias claras a mediano y largo plazo, que beneficien de mejor manera a los trabajadores. Una solución que satisfaga las demandas sociales debe nacer de una buena negociación. Se obtienen mejores resultados si el gobierno con los sectores sociales ponen sobre la mesa propuestas constructivas a la solución del problema y no se dilate con argumentos y fundamentos de posiciones cerradas.

Hablar de negociación es una tarea de todos, lo hacemos en todas partes y a cada momento, como en el trabajo con el jefe o en la casa con los hijos. Seamos partícipes en opinar en lo que realmente queremos para ahora y sobre todo para el futuro.  En gestiones anteriores muchos de los problemas han sido resueltos por un momento sin ninguna sostenibilidad a largos años y nos han dejado la cola del conflicto sin resolver.

Partamos del diálogo como la mejor forma de conocer las necesidades del país, porque en la realidad existen muchas necesidades que no se puede dejar de lado; satisfacer a la familia con alimentación, vestimenta, salud,  educación y otros que permitan vivir bien es parte de las necesidades que se da en el país, pero también hay otras que no debemos olvidar como es el de poder industrializar nuestros recursos naturales, la elaboración y fabricación de productos bolivianos y su exportación. Comprendamos esta realidad, abramos bien los ojos, busquemos las mejores soluciones para hacer de este país que nos acoge, una patria mejor el día de mañana.

Marcos Pantoja 
Auditor Financiero

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