Brasileños

Las cinco principales centrales sindicales de Brasil reclaman la reducción de la jornada laboral de 44 a 40 horas semanales, y retoman varias de las reivindicaciones de las protestas masivas que ocurrieron en junio.

“El gobierno, aunque reconozca el derecho a manifestarse, no puede concordar con el cierre de rutas” y pedirá a la policía federal el desbloqueo de las carreteras “mediante el diálogo” y “vías legales”, dijo el ministro de Justicia, José Eduardo Cardozo, según AFP.

En la ciudad de Sao Paulo, la mayor del país con 20 millones de habitantes en su área metropolitana, los sindicatos de transporte habían bloqueado terminales de autobuses, aunque trenes y el Metro operaron con normalidad.

Una protesta de al menos 4.000 personas cortó el tránsito en la avenida Paulista, una de las principales vialidades de la ciudad.

“Queremos que haya una mejoría en el país. En este momento hay crisis en la salud y la educación”, dijo a AFP Rosely Paschetti, funcionaria municipal de 49 años. Ella portaba un cartel que decía: “Más impuestos para los ricos, menos para los pobres”.

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