Niña siamesa se aferra a la vida

“No tengo palabras para describir lo que siento”. Eso fue lo primero que dijo ayer David M., el padre de la siamesa Damaris Isabel, que ayer fue dada de alta de la Clínica Boliviano Belga y trasladada al Hospital del Niño Manuel Ascencio Villarroel, donde sus atención será cubierta por el Seguro Universal Materno Infantil (Sumi).

Su padre y madre se mostraron felices con la noticia y expresaron su agradecimiento eterno a los médicos que el 15 de septiembre practicaron la operación para separar a las niñas: Isabel Damaris y María Danitza, al igual, que a la Clínica Boliviano Belga, donde se llevó a cabo la intervención.

La madre de la niña no salía de su asombro, pues, después de cuatro meses de preocupación y angustia finalmente pudo tener sobre su regazo a su hija Damaris, la única que sobrevivió a la operación de separación y que tiene el pronóstico más alentador. La otra niña, María Danitza, falleció el 19 de septiembre luego de un colapso de sus principales órganos. “Lo más difícil ha pasado, me siento muy feliz al ver a mi hijita separada y que ya no está sufriendo”, dijo la mamá.

El padre aseguró que su hija está bien y que comenzará a preparar su casa para recibir a su hija. “No se puede describir la satisfacción que yo siento en este momento, me voy muy feliz y agradezco a los médicos que la atendieron”, expresó.

Los médicos tomaron la decisión de trasladar a la niña por su rápida recuperación. Uno de los médicos que atendió a la niña en el Centro Boliviano Belga, Carlos Brockmann, informó que la niña dejó de depender del ventilador mecánico para respirar el martes.

El médico terapista internista, José Guzmán, informó que se coordinó con los médicos del hospital pediátrico el traslado y los detalles para que ella continúe con su tratamiento antibiótico. “No estamos haciendo un corte, nosotros estaremos al pendiente de ella”, dijo.

Brockmann dijo que la niña tiene a sus cuatro meses el peso de una recién nacida, 3,8 kilogramos, por lo que, ahora se debe poner énfasis en la alimentación de Damaris para que se fortalezca y gane peso. Respecto a la parte neurológica, gastrointestinal de la niña informó que no había ningún problema. La niña llegó estable y en brazos de su madre al Hospital del Niño Manuel Ascencio Villarroel.

EL ÉXITO DE LA CIRUGÍA Y EL COSTO DE INSUMOS

El médico Carlos Brockmann dijo que el traslado de la niña fue como un final feliz. “Es la primera vez que se realiza una separación de siamesas con éxito en nuestro país, es un éxito quirúrgico”. “Tenemos una niña que llora, molesta, que pide comida, ella está bien”, agregó.

Hasta ahora la operación para separar a las niñas siamesas sólo en la parte de insumos asciende a los 50.000 bolivianos. La atención de la siamesa fallecida llega a unos 27.000 bolivianos. En tanto que la cuenta de Damaris es más alta, porque permaneció internada 10 días.

Respecto a la cancelación de la cuenta el médico, José Guzmán explicó que existen compromisos de la Gobernación y del Ministerio de Salud de cubrir el costo de los insumos. La dirección del Hospital del Niño aún no se ha pronunciado sobre el pago de los insumos a la Clínica Boliviano Belga, donde las niñas fueron operadas el 15 de septiembre. En tanto que el Ministerio de Salud, que en un inicio ofreció toda su colaboración a los padres de las siamesas, aún no se ha pronunciado públicamente sobre los pagos.

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