mundial 2014

El secretario general de la FIFA, Jerome Valcke, inició ayer en Brasil una visita para ejercer “presión” a la organización del Mundial 2014.

En Porto Alegre (sur), Valcke explicó que en “esta recta final” era necesario poner “cierta presión” y “mostrar que estamos siguiendo el proyecto y no estamos sentados en Zúrich”, sede de la FIFA.

“Es necesario ver todos los detalles. Este periodo (hasta la Copa) no puede ser usado para descansar, sino para terminar todos los detalles que faltan para garantizar que el evento sea un éxito”, indicó en rueda de prensa.

Valcke, que el año pasado pidió una “patada en el culo” para acelerar la organización del Mundial, minimizó sin embargo los atrasos en algunas de las obras y reiteró su confianza en la organización del evento. “Claro que aún hay cosas por hacer, pero hemos trabajado muy bien con el Gobierno brasileño (…). No voy a estar llamando al alcalde o gobernador para ver cómo están las obras”, lanzó.

El secretario general de la FIFA visitó el estadio Beira Río de Porto Alegre (sur), que albergará cinco partidos del Mundial y cuya remodelación está concluida en un 90 por ciento, junto al ministro brasileño de Deportes, Aldo Rebelo, y los exastros del fútbol Ronaldo y Bebeto, que integran el Comité Organizador Local (COL). “Mucho se ha hecho aquí en Porto Alegre desde el año pasado. No hay preocupaciones. El Beira Río estará listo para la Copa 2014”, añadió.

Los trabajos en el estadio de Cuiabá marchaban bien, pero el problema con los asientos genera inquietud.

Las autoridades locales tuvieron que suspender el proceso de licitación inicial porque fiscales públicos dijeron que se estaba cobrando demasiado, lo que obligó a buscar nuevos proveedores. El plazo para la entrega de ese estadio vence a fin de año.

APUNTE

Medirán el racismo

La FIFA se propone crear un sistema para medir el racismo y la discriminación en el deporte de cada país.

En una conferencia de las Naciones Unidas sobre el racismo en el fútbol, el delegado de la FIFA Tokyo Sexwale dijo ayer que ese “barómetro” era clave en los esfuerzos del organismo rector del balompié para combatir la discriminación. “El barómetro le va a decir a la sociedad que la conducta de la gente del deporte está perjudicando a su país”, dijo Sexwale.

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