peces

Hace unos 400 millones de años, un grupo de peces comenzó a explorar la superficie terrestre y se convirtieron en los primeros tetrápodos –animales vertebrados con cuatro extremidades como los actuales anfibios, reptiles, mamíferos y aves–.

Sin embargo, cómo utilizaban sus cuerpos y sus aletas estos peces primitivos en un ambiente terrestre y qué procesos evolutivos estaban en juego, sigue siendo un misterio para los científicos.

Investigadores de la Universidad McGill (Canadá) publicaron en la revista Nature un experimento con un pez africano denominado bichir de Senegal (Polypterus senegalus).

Los científicos seleccionaron un grupo de ejemplares juveniles de estos peces y los forzaron a vivir en condiciones similares a las terrestres durante ocho meses –en un tanque de aproximadamente tres milímetros de agua–. Los resultados indican que estos animales manifestaron cambios anatómicos y conductuales significativos, lo que ayuda a comprender qué podría haber sucedido cuando los primeros peces trataron de salir del agua.

Los peces del experimento que se expusieron a condiciones parecidas a las terrestres aprendieron a caminar con mayor eficacia –colocando sus aletas cerca del cuerpo–, llevaban la cabeza más alta y se movían más rápido.

“Anatómicamente, su esqueleto pectoral se hizo más alargado, posiblemente para aumentar el apoyo al caminar, y disminuyeron el contacto con el cráneo para permitir potencialmente mayor movimiento de la cabeza y cuello”, asegura Trina Du, coatura del estudio.

Éste es el primer ejemplo que demuestra que la plasticidad pudo haber facilitado una transición evolutiva a gran escala, primero con un acceso a nuevas anatomías y comportamientos, y más tarde consolidándolos genéticamente por selección natural.

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