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Después de conocerse que Brasil hizo oficial su interés en renovar el contrato de compraventa de gas con Bolivia, que fenece en 2019, según la revista Valor la industria brasileña mantiene su presión para que consiga un gas más barato. Cita argumentos como que Brasil dispondrá pronto de gas de pre sal, que Bolivia no tiene infraestructura para vender a otros países además de Brasil y que no puede garantizar suministro.

Valor recordó en su edición de ayer una reciente entrevista al embajador boliviano en Brasilia, Jerjes Justiniano, quien dijo que Bolivia quiere cobrar más por el gas natural, mejorando las condiciones del contrato actual.

Justiniano puso como parámetro el contrato interrumpible de suministro a Cuiabá, que fija 10,24 dólares por millón de Unidad Térmica Británica (BTU) y premios de 2 y 5 por ciento por cumplimiento de volumen diario y semanal.

Pero la visión brasileña es diferente, señala la nota, pues el argumento principal es que Brasil tendrá, en un futuro próximo, un volumen considerable de gas pre-sal a su disposición.

Otro punto es que Brasil compra aproximadamente el 70 por ciento del gas boliviano de exportación (el resto va a la Argentina) y que Bolivia no tiene la infraestructura para vender su producto estrella a otros países.

También se argumenta que las reservas bolivianas disminuyen y que Bolivia no tiene forma de garantizar el suministro para los próximos 20 años, lo que favorecería a Brasil en la negociación.

“La situación ha cambiado mucho desde 1996, cuando se firmó el contrato actual, en comparación con la actualidad”, dijo a Valor el especialista en hidrocarburos boliviano, Bernardo Prado. “Bolivia necesita mucho más hoy vender gas a Brasil (de lo) que Brasil necesita importarlo.”

Prado ve un escenario en el que Petrobras debe endurecer en las negociaciones y Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) tiene que “armar una estrategia para obtener el mejor precio posible”.

El especialista Hugo del Granado coincidió hace pocos días con Prado al señalar que el precio será el eje de la negociación y que Brasil hará lo posible por cambiar el factor de cálculo del gas que compra a Bolivia, cuyo precio está muy cercano al del gas en Europa, que es cuatro veces más caro que el que se vende en Estados Unidos.

Las negociaciones podrían empezar en 2015, según información oficial de YPFB.

Cuestionan pago por “gas rico”

La revista brasileña Valor señaló que en Brasil se cuestiona a Petrobras por el pago de 434 millones de dólares hecho el mes pasado a Bolivia por el llamado “gas rico”, es decir el gas exportado a Brasil con todos sus componentes. Analistas y fuentes del Gobierno brasileño coincidieron en que ese gas no tuvo utilidad para Petrobras porque a lo largo del gasoducto Brasil-Bolivia no hay una planta separadora. Añadieron que, al igual que el resto del gas boliviano enviado a Brasil, se lo usó para producir energía en termoeléctrica o terminó en estufas residenciales u otros.

La revista recordó que el pago se hizo con carácter retroactivo por el período 2008 a 2013 y era una vieja demanda de Bolivia que data del Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva.

El analista brasileño Ricardo Pinto dijo que “la gran pregunta es cómo Petrobras transferirá estos costos al consumidor” pues no figura en el contrato con los consumidores.

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