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Una ex modelo coreana, Hang Mioku, adicta a las cirugías plásticas,quedó literalmente desfigurada al inyectarse silicona y aceite de cocina: su rostro está tan deformada, colmada de cicatrices, que ni sus padres pudieron reconocerla en una primera mirada.
Al principio, sus parientes se dieron cuenta que había caído en una adicción y la llevaron al médico. Pero enseguida recayó, pero sin ir a manos profesionales. Decidión inyectarse ella misma siliconas y aceites fuera de todo control.
Su cara quedó monstruosa y fue llevada a la televisión coreana, a un programa donde se invitaba a los espectadores a donar dinero para pagar su cirugía reconstructiva. Los cirujanos tuvieron qye realizar unas diez operaciones para quitar 60 gramos de silicona, aceite y demás sustancias tóxicas que tenía en la cara, más otros 200 gramos de su cuello. Después de otra serie de intervenciones, el rostro quedó muy reducido pero lleno de cicatrices.
Hang tiene actualmente 48 años y su cara sigue desfigurada. Según el periódico Daily Mail, trabaja en una tienda de ropa reciclada y recibe ayuda del Estado.

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