La capital afgana volvió ayer a ser escenario de un atentado suicida de los talibanes con la explosión de un vehículo cargado de explosivos contra funcionarios del Gobierno afgano, que causó al menos 26 civiles muertos y 41 heridos, en un momento de recrudecimiento del conflicto.
Casi dos meses después del ataque con un camión cargado de explosivos que dejó 150 muertos y más de 300 heridos, en el peor atentado desde 2001, ayer las escenas de víctimas entre vehículos calcinados y edificios duramente golpeados se produjeron en un barrio residencial del oeste de la capital afgana.
Poco antes de las 7:00 hora local (2:30 GMT), un ataque suicida hacía blanco en un autobús que transportaba a funcionarios del Ministerio afgano de Minas y Petróleo, afirmó el portavoz de la Policía de Kabul, Basir Mujahid.
El atentado causó 26 muertos y 41 heridos, reveló en una rueda de prensa Shah Hussain Murtazawi, portavoz del presidente afgano, Ashraf Gani, y criticó además que estos ataques terroristas buscan generar “pánico y terror”.
“Entre los muertos y heridos hay funcionarios del Ministerio de Minas y civiles, entre ellos tenderos y aquellos que se dirigían a sus puestos de trabajo”, aseguró el portavoz policial, que aclaró que “entre las víctimas no hay fuerzas de seguridad”.
Según Muhahid, 19 de los heridos continúan hospitalizados mientras que el resto fueron dados ya de alta.

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