A pocos días de la llegada de Todos Santos, la concurrencia al Cementerio General de Cochabamba se ha intensificado. Ayer, los familiares de los difuntos remozaron los nichos de sus seres queridos.
De acuerdo a la normativa municipal, no se podrá acudir al cementerio con alimentos, bebidas alcohólicas ni bandas musicales y cualquier tipo de actividad de comercio dentro del campo está prohibida.
Sin embargo, una de las más requeridas son las plegarias musicales. “Debería ser permitido porque es una tradición de muchos años. Yo me acuerdo que para mis abuelos traíamos mariachis y nos encantaría traer para nuestros familiares ahora”, dijo Raúl Lara, visitante.
René Ballón lamentó que se haya restringido su trabajo siendo que existen 12 artistas que conformaron una asociación reconocida en el camposanto.
Junto a su hermano, hijos y sobrinos, Alinda Sánchez acudió a las tumbas de sus familiares para realizar la limpieza. En la urna de su cuñada, se pulían y renovaban las letras y la imagen de una Virgen.
Mientras que Roxana Burgoa visitaba a su madre para decorar su tumba con flores nuevas.
Los dolientes aplaudieron las refacciones en los jardines, sin embargo, observaron que en algunos lugares, como la “zona 65 “, las áreas verdes fueron eliminadas para construir mausoleos.

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