En el valle alto, cuando las “almas llegan”, entre los pasadizos del pueblo, se escuchan cantos de niños, acompañados de la música de banda.
La intensidad de las voces y los versos conmueven el corazón de las familias que recuerdan a sus difuntos. Cuando el reloj marca las 12:00, la mesa está servida para las almas, a quienes les espera un banquete extraordinario, preparado con esmero.
Todo sea por las almas
El día de Todos Santos en Tarata no es como cualquier otro. Días antes de la festividad, las familias se pasan largas horas realizando los preparativos para abrir las puertas de su hogar a todo el que quiera rezar por el fallecido.
“Se trata de un trabajo moroso, preparamos hasta 300 bolsitas de masitas para los que nos visitan”, dijo Melvi Gutiérrez. En su hogar, armó una mesa en recuerdo a su padre, un músico de trayectoria. Por esta razón, la figura de un clarinete y sus platos favoritos no faltaron en la mesa. “Es una costumbre por más que nos cueste no podemos dejarla de lado”, añadió. Mencionó que el mast’aku demuestra el cariño y el recuerdo de la persona que falleció. En las mesas se exponen hasta de 10 platos de comida, decenas de frutas, conservas, bebidas, dulces, masitas, postres, cigarrillos, suspiros, entre otros.
Trabajo artesanal
Froilán Reyes, junto a su hermana, diseñó una mesa especial para su madre. En ella, una figura de una mujer de pollera la representa junto a una casa hecha de dulces, además de tutumas, cántaros y artesanías. “Ella hacía chicha y se dedicaba a las artesanías, por eso la representamos así”, explicó Froilán. Agregó que cada masita, t’antawawa y dulce fue hecha artesanalmente. “Eso es lo que nos caracteriza, que todo lo hacemos con las manos, siguiendo nuestra creatividad”, recalcó.
Historias por contar
Cada detalle del mast’aku u ofrenda revela las manías, pasiones y gustos del recién fallecido. Para brindar todos los placeres que disfrutó en vida al alma que visita la mesa, los familiares personalizan esta con todos los elementos posibles.
Ana María preparó una mesa con una torta en forma de cancha de fútbol, masitas con figuras de zapatillas deportivas y balones para recibir el “alma” de su esposo. En vida, él fue entrenador de la selección de fútbol de Tarata.
Debajo del avión que armó Amadeo Pérez para recibir el alma de su padre, colgó las tres banderas de los países en los que trabajó como constructor. Relató: “Su historia se definió por los viajes que emprendió a esos tres países”.
COSTUMBRES QUE SE MANTIENEN INTACTAS
La vivencia de la festividad de Todos Santos difiere en diversos aspectos a la celebrada en la ciudad. Entre ellas, Mario Gonzáles, responsable de Cultura y Turismo de Tarata, mencionó: “Aquí, la cultura quechua está muy arraigada y, por tanto, seguimos conservando las tradiciones como el mast’aku”.
Entre los elementos propios están la visita y armado de mesas en el cementerio, la presencia de pequeños cajones blancos para solteros y negros para casados en los mast’akus, los coros de los niños durante toda la madrugada, infaltables durante los días de Todos Santos.
PECULIARIDADES
Todo lo ofrecido en la mesa debe repartirse. Según la tradición, si queda algún alimento del mast’aku, el próximo año un miembro de la familia “podría fallecer”, por ello deben quedar sólo adornos en la mesa al final de la festividad.
Se arman mesas en la tumba del fallecido. Después de una larga noche de rezos y coros dedicados al fallecido, al día siguiente la familia se traslada hasta el cementerio, donde nuevamente arma el mast’aku. Sólo pueden retirarse cuando no queda ningún alimento.
El “Ayni” presente en el armado de mesas. En valle alto, las familias se ayudan mutuamente para el preparado del mast’aku. Aunque en su entorno familiar no tengan fallecidos, se brinda para ayudar en el armado de mesas en otros hogares.
Un avión para los invitados del difunto. La implementación del avión de papel en las mesas representa un medio que permite el transporte rápido tanto del difunto como de las “almas invitadas”, que son sus amigos o sus familiares fallecidos.
LLUSP’ICHI, CHICHA Y ALOJA ALEGRAN LA BIENVENIDA
La presencia de bebidas como la chicha y la aloja es una de las características que identifica a la fiesta de Todos Santos en Tarata. Compartir estas bebidas representa un encuentro con las almas y con el entorno familiar. Los visitantes del mast’aku reciben una tutuma con alguna de estas bebidas en la casa del fallecido. La aloja es chicha pero con el ingrediente especial de airampo, un fruto que colorea la bebida de rojo. En tanto, la preparación del llusp’ichi es tradicional durante esta fiesta. “El llusp’ichi tiene trigo pelado y molido, ají rojo, arveja seca, papa, lengua, pollo y perejil”, mencionó Froilán Reyes, quien prepara cada año este plato. Explicó que, además, éste se elabora para la misa de nueve días y entierros. De igual manera, la chicha, hecha de manera artesanal, es un elemento infaltable en la celebración.
PROHÍBEN BEBER A 200 METROS DE CEMENTERIOS
El comandante departamental de la Policía en Cochabamba, Ronald Sánchez, informó que se puso en marcha un plan de seguridad ciudadana de Todos Santos con 450 uniformados.
Según Sánchez, los efectivos policiales estarán desplegados en los cementerios ubicados en el centro, la zona de Valle Hermoso y el sector de Pucara de la ciudad.
Dijo que los efectivos de la entidad del orden trabajarán en dos turnos, entre las 7:00 a las 13:00 y de las 13:00 hasta las 19:30.
“Ellos velarán porque se respete la prohibición sobre la venta y el consumo de bebidas alcohólicas en los cementerios y un área de 200 metros a la redonda o dos cuadras”, manifestó.
El jefe policial dijo que las personas que infrinjan las restricciones serán pasibles al decomiso y desalojo.
OPINIÓN
Xavier Jordán. Docente de carrera Comunicación Social UMSS
Cada elemento del ritual es un mediador en la comunicación
La festividad de Todos Santos funciona en dos dimensiones comunicacionales: una que es la comunicación con el mundo, lo que significa una interacción de las personas que participan de la ritualidad que construye un espacio de regeneración de los vínculos familiares y afectivos. Por otro lado, se desarrolla una “comunicación con el mundo exterior”, es decir, con el mundo sobrenatural del que proviene la creencia de una vida más allá de la muerte y que se da ante la presencia simbólica de las almas.
La festividad tiene por objetivo que los vivos puedan contactarse con las almas de los muertos, al brindarles una serie de prerrogativas para continuar con su viaje. Se les otorga ciertas comodidades como ser los elementos básicos de una fiesta que implica música, baile, comida, bebida y una pausa para continuar con ese recorrido. A cambio de esto, las almas intervienen en el bienestar material, físico y espiritual de las personas. En el caso de la ciudad, con la educación, la vida y las relaciones personales. Mientras en el campo, tiene una connotación agrícola.
En todo caso, los planos de comunicación son vitales, por eso cada elemento del ritual tiene un valor de ser mediador en esa comunicación y la reproducción de la cultura. En otro punto, la festividad, como todo proceso cultural, está sujeta a una constante dinámica, que la modifica, pero no se puede ver esto con un tono alarmista. Se trata de trasformaciones que se adecuan a procesos pero que siguen cumpliendo la misma función.

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