Alalay, la última laguna urbana de Cochabamba, se seca y se mantiene en estado crítico como consecuencia del desastre ambiental de marzo de 2016 que provocó la mortandad de miles de peces.
El calor acelera la evaporación. El embalse, que protege a la ciudad de inundaciones, tiene un millón de metros cúbicos (m3) de los cuatro de su capacidad. Cada día el nivel baja 13 milímetros.
La jefa de la Dirección Recursos Naturales de la Alcaldía, Natalia Morales, indicó que la temperatura promedio del agua es de 23,1 grados centígrados y la altura de 65 centímetros. En época de lluvia el embalse llega a entre 3 y 2,5 metros de profundidad.
El monitoreo mensual indica que la poca cantidad de agua causa que la concentración de los sólidos totales disueltos sean de 2.524 miligramos por litro (mg/l), superiores a los registrados en octubre.
Los valores de oxígeno disuelto tienen un promedio de 7,25 mg/l. El pH continúa en condiciones alcalinas determinando un promedio de 9,4.
Con la ausencia de las lluvias, el pH tiende a subir y mantener un estado alcalino dado que existe mayor concentración de los compuestos disueltos. También aumenta la salinidad en la concentración de minerales a consecuencia de la evaporación del agua y la entrada de grandes cantidades de materia orgánica oxidable.
Las mediciones de transparencia presentaron un valor promedio de 5,4 centímetros. Es decir, que hay turbidez y el agua tiene una coloración verde brillante y está cubierta de algas. En los últimos sondeos tampoco se han encontrado peces en el vaso de agua.
Flamencos
A pesar de la crisis, unos 50 flamencos (Phoenicopterus chilensis o flamencos chilenos) permanecen en el lugar hace más de dos meses.
Los flamencos pasan la mayor parte del tiempo al sur de la laguna, donde la evaporación del agua es más notoria. Las aves se dan modos para filtrar el alimento con sus picos.
Crisis
Después del desastre ambiental de 2016, donde miles de peces murieron a causa de la contaminación del agua, la situación en el embalse de 214 hectáreas se mantiene.
El plan de emergencia no logró cambios fundamentales y a 20 meses de la crisis no se ha realizado el dragado de lodos. La Alcaldía informó que el estudio está en su etapa de diseño final y tendrá un costo de 200 mil bolivianos.
El estudio estará a fin de año y determinará qué cantidad de lodo se debe extraer. Los trabajos pueden iniciar en 2018.
En septiembre de 2016, la laguna contaba con 940.856 m3. El volumen que se acumuló en época de lluvia fue de 4,1 millones m3 y en la seca suele tener 2,5 millones.

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