En los últimos 30 años han desaparecido cuatro lagunas urbanas sólo en Cercado.
A eso se suma que Quenamari se ha secado por completo desde 2016 y, si no se la recupera, será el quinto humedal en desaparecer. En cambio, las lagunas de Alalay y Coña Coña están en crisis y corren el riesgo de secarse.
Según el delegado del Foro Cochabambino de Medio Ambiente (Focomade), Jhon Zambrana, los espejos de agua que se perdieron son: la laguna Cuellar, que estaba ubicada en las canchas auxiliares del estadio Félix Capriles. Se alimentaba de las aguas de rebalse del río Rocha.
La laguna de San Pedro, ubicada en la estación actual del teleférico, que se abastecía de aguas de escorrentías de esa serranía, fue secada por el municipio para la construcción de la avenida Heroínas.
La laguna de Sarco, en la zona norte, se alimentaba de las aguas de las torrenteras Taquiña y otras que venían del norte; cuando se secó, la rellenaron para construir el Gimnasio Polifuncional de Sarco, que pertenece a la Gobernación, pero por debajo de la estructura había un canal para que el agua pase.
El cuarto espejo de agua también se encontraba en esa zona, pero era más pequeña y ahora es área verde.
Ahora el vaso de agua de Quenamari va por el mismo camino. No tiene una gota de agua desde fines de 2016, debido a que los comunarios desviaron los ingresos de agua de los ríos Tamborada y Rocha.
Además, rellenaron las orillas con escombros para construir sus granjas lecheras y ahora rellenan el centro del humedal para sembrar.
El área podría recuperarse con la siguiente época de lluvias y si las autoridades toman acciones para evitar que siga siendo nivelada para sembrar.
Últimos embalses
El director de Gestión del Agua y Servicios Básicos de la Gobernación, Luis Salazar, explicó que las lagunas de Alalay y Quenamari son parte de la cuenca del río Rocha y al disminuir el caudal y estar contaminada afecta directamente a estos vasos de agua. “Éstas servían para el rebalse de las aguas del Rocha”, dijo.
Las lagunas urbanas corren el riesgo de perderse debido a que la actividad humana las afecta. Alalay, Coña Coña y Quenamari están en peligro.
En otros municipios los cuerpos de agua también corren riesgo. Ese es el caso de la laguna de Cotapachi que se secó hace varios años y en 2016 comenzó a recuperarse con el ingreso a de aguas del Rocha.
En cambio, en el municipio de Vacas, en el valle alto, hay pequeñas lagunas que en 2016 también se secaron.
En toda la cordillera del Tunari todas las lagunas almacenaron menos agua de lo habitual y Escalerani, que abastece con agua potable a Cercado, es la más crítica debido a que está a punto de secarse.
Origen del nombre
El nombre Cochabamba proviene de las palabras quechua “q’ocha”, que quiere decir laguna, y pampa, llanura.
La pérdida de las lagunas hace que el clima sea más secó y contaminado, porque el vapor hace que las partículas contaminantes bajen al suelo y humedecen el clima.
Lagunas que desaparecen. En los últimos 30 años, cuatro vasos de agua han desaparecido sólo en el municipio de Cercado. Ahora Quenamari corre el mismo riesgo.
QUENAMARI PERDIÓ EL 96% DE AGUA
De 2008 a 2016, Quenamari redujo su volumen de agua de 500.709 metros cúbicos (m3) a 15.373 m3, lo que significa una reducción del 96 por ciento.
En cambio, el área del embalse se redujo de 45 hectáreas a 4,3 en ese tiempo. El espacio que ocupaba el humedal disminuyó de 88 a 28 hectáreas por los avasallamientos de viviendas y granjas que se construyeron en las orillas.
OPINIONES
“El impacto del hombre sobre las lagunas es negativo. No ven el otro lado que afecta a la salud, los climas secos son menos beneficiosos a la salud”. Dylian Castellón. ULRA-UMSS
“Con la evaporación capturan las partículas contaminantes y las bajan al agua; con la microflora emite oxígeno. En Quenamari hay muchos problemas”. Jhon Zambrana. Focomade

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