¿Es posible que ciertas condiciones técnicas en los escenarios deportivos puedan mejorar el rendimiento de los atletas? Aunque no se crea, la unión de la tecnología y la ciencia cada día generan nuevas condiciones para que el deportista explote al máximo su rendimiento.
La natación no es la excepción y Cochabamba tendrá un complejo acuático de calidad olímpica, que la convertirá en una de las piscinas más veloces a nivel sudamericano.
Existen diferentes condiciones que pueden mejorar las marcas y en el complejo acuático que se construye en la zona de la Chimba, para los XI Juegos Suramericanos Cochabamba 2018, se instalará similar tecnología a la utilizada en los últimos juegos olímpicos al ser Myrtha Pools (empresa italiana) la que equipó las piscinas para Río 2016 y Londres 2012, además de casi todos los mundiales de natación.
Una de estas condiciones técnicas es la profundidad de la piscina. A partir de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, la medida recomendada por la Federación Internacional de Natación (FINA) es que tengan una profundidad de tres metros. Antes, eran de dos metros.
Pero, ¿cómo puede la profundidad de la piscina influir en que los deportistas naden mejor?
La explicación es bastante sencilla y es que al tener tres metros de profundidad, las piscinas olímpicas permiten a los nadadores una mayor flotación, porque se reduce las turbulencias generadas por sus movimientos.
En otras palabras existen ondas que se generan cuando los nadadores se lanzan al agua y comienzan a nadar. Estas se proyectan al fondo de la piscina, rebotan y vuelven a la superficie. Al tener la piscina tres metros de profundidad, estas ondas tardan en volver a la superficie y, por ende, no perjudican en el nado de los deportistas.
El tema de las ondas que se generan a la hora de la competencia es un problema a solucionar, porque éstas también rebotan en los laterales de la piscina.
Hasta hace algunos años no se prestaba mucha importancia a este aspecto, que sobre todo perjudicaba a los nadadores ubicados en los laterales de los carriles, ya que mermaba su rendimiento deportivo.
En la actualidad, existen diferentes formas de solucionar este problema. La más utilizada es poner un cordón de rebosaderas en los laterales para difuminar las ondas.
Aunque Myrtha Pools dio otro salto para solucionar este aspecto. La medida consiste en la introducción de un sistema de boquillas, el cual inyecta de forma continua y súper lenta líquido sobre el vaso de la piscina, que circula en forma de espiral para provocar el efecto.
Este sistema no afecta a la flotabilidad de los nadadores, pero sí reduce enormemente el efecto de las ondas sobre el nado de los competidores.
Este sistema también se implementará en Cochabamba.
SANTA CRUZ Y BENI CON PISCINAS VELOCES
En el país, Cochabamba será la primera ciudad que tenga una piscina con la tecnología de Myrtha Pools, pero pese a ello existen escenarios que igual son considerados los más veloces de Bolivia como los de Beni y Santa Cruz.
Ambas ciudades son ideales por el clima y la altura de las mismas, aspectos que inciden en que los nadadores tengan un mejor rendimiento.
En el caso de Santa Cruz, la piscina Samix, que tiene 2,5 metros de profundidad y es de 25 metros de largo, introdujo algunos sistemas para evitar que las ondas generadas por los nadadores choquen con los laterales para evitar los rebotes. Este simple hecho generó que en esta piscina se rompan 55 récords en el último torneo nacional.
OTRAS MEJORAS TÉCNICAS EN PISCINAS DE COMPETENCIA
Otros elementos que han evolucionado con la tecnología son las líneas de separación, los carriles de amortiguación y el drenaje.
Por ejemplo, en los Juegos Olímpicos de Río 2016 la piscina tuvo 10 carriles, pero durante la competencia solo se utilizaron ocho.
Los dos carriles exteriores tuvieron la funcionalidad de amortiguar las ondas de agua que se generan en cada serie y con ello no perjudicar a los nadadores que están más cerca de las orillas.
La piscina del complejo acuático de Cochabamba, según las especificaciones tendrá igual 10 carriles.
Asimismo, en cuanto al equipamiento se espera que también incluya unas líneas de separación más absorbentes de los movimientos como en Río 2016.
El drenaje también fue diseñado cuidadosamente para evitar que las ondas regresen al centro de la piscina durante la competencia.
Igualmente se mejoró el tema de las plataformas de salida de donde los nadadores se lanzan a la piscina para la competencia.
En años pasados, este tema no fue tratado a fondo y sólo se exigía que sea de un material no resbaladizo y tenga la altura reglamentaria; pero en los últimos años, desde los Juegos Olímpicos de Londres 2012, se introdujo una nueva plataforma de salida que permite a los nadadores impulsarse con más fuerza y recorrer mayor distancia.
Otro tema que se cuida mucho y que se exige desde hace unos años es la temperatura del agua que debe tener entre 25ºC y 28ºC para favorecer a que los músculos estén en su punto de mejor rendimiento.
RAMÍREZ: “ANTES SÓLO SE COMPETÍA EN AGUA FRÍA”
Como en todo el mundo, las condiciones de competencia de todos los deportes fueron evolucionando con el pasar de los años.
Marcos Ramírez, exnadador de élite y actual entrenador, contó que hace unos 50 años los torneos departamentales se competían en piscinas con agua fría y como éstas no estaban techadas entonces los campeonatos sólo podían realizarse en verano.
Eso quiere decir que los nadadores al año se preparaban para una sola competencia a nivel nacional.
Ante este inconveniente, los clubes debían encontrar la forma de entrenarse sin perjudicar la salud de sus nadadores. Es el ejemplo del club Delfines que durante el invierno trabajaba en el tema físico y poco en piscina.
Fue recién en 1991 que Cochabamba tuvo su primera piscina atemperada en el recinto Julio León Prada.
A partir de ahí Cochabamba casi siempre fue dominador de la natación nacional con nombres de talla como Versalovic, Lazcano, Barrios, Quiroga, Asin, Ávila, Montán, Castro y otros.

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