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Cuando Wara Azeñas Estévez (15) fue encontrada muerta en su casa, con 40 puñaladas en el cuerpo, las esperanzas de su familia por identificar a quien le arrebató la vida de su ser querido, se concentraron en la espera de los resultados de las pruebas de ADN recogidas de las uñas y las manos de la víctima.

Las pruebas fueron analizadas científicamente en el Instituto de Investigación Forense (IDIF) de La Paz, por peritos en genética forense y en el laboratorio de toxicología.

De acuerdo a los resultados, a los que tuvo acceso este diario, a través de la madre de Wara Azeñas, la primera conclusión del informe pericial es que los cabellos encontrados en las palmas y dedos de la víctima le pertenecen a dos personas de sexo femenino: Wara Azeñas Estévez y la compañera de colegio que estuvo con ella el día de su muerte y que fue aprehendida el 8 de febrero como principal sospechosa del crimen.

El 1 de febrero de 2013, la compañera de curso de Wara fue a visitarla en la tarde. Cuando la madre y el padrastro volvieron a casa del trabajo, hallaron a Wara sin vida dentro de su habitación. La colegiala tenía heridas en las palmas de sus manos porque había intentado defenderse de las puñaladas y entre sus dedos fueron hallados cabellos. Según el informe de los peritos, los cabellos pertenecían unos a Wara y otros a su compañera de curso. Los peritos también analizaron las muestras extraídas debajo de las uñas de la víctima, pero no se obtuvo material genético analizable.

En las partes íntimas de Wara, sólo se halló su propio perfil genético, lo que descarta que haya sido víctima de violencia sexual. En la ropa de la sospechosa se halló otro perfil genético de mujer, pero es parcial y no se pudo identificar plenamente a quién pertenece. En la ropa de su hermano mayor, imputado como cómplice, no se halló material genético analizable. El Laboratorio de Toxicología del IDIF certifica que Wara Azeñas no había bebido alcohol.

En lo que respecta al análisis del contenido de mensajes de texto y de llamadas de los teléfonos celulares de Wara Azeñas y de su compañera de curso, consta que en varias oportunidades, antes del crimen, la sospechosa invita a Wara al gimnasio pero ésta no va con ella.

El 31 de enero, un día antes del asesinato, la sospechosa le pregunta a Wara, vía SMS, “¿Quién se queda contigo en tu casa? ¿Quién te da de comer? ¿Tus papás van a estar en tu casa en la tarde? ¿Desde qué hora vas a estar sola? Y luego añade: “Me pasó algo muy malo y no sé con quién desahogarme :’( ”.

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