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Los Angeles, EU.- Durante unas vacaciones familiares, el pasado mes de julio, Paul Franklin de cuatro años se cayó mientras caminaba en la playa y se raspó su rodilla derecha contra una piedra. Lo interesante del asunto es que, de su rodilla hinchada, surgió un caracol marino.

Los padres no le dieron mucha importancia al asunto, se limitaron a limpiar la herida y colocarle un curita encima. Semanas más tarde la rodilla estaba hinchanda e infectada. El médico que atendió al pequeño Paul, le dijo a su madre que la infección podía deberse a estafilococos y le recetó antibióticos, pero un bulto negro estaba creciendo debajo de su piel.

Los padres se desesperaron y decidieron drenar la herida y lo que salió de ella los dejó boquiabiertos, la madre comentó que al observarla detenidamente vio remolinos y al girarla se percató que era un caracol marino; la colocó en agua y el caracol se movió.

La familia cree que un huevo de caracol se metió debajo de la piel de Paul cuando se raspó la rodilla. A Paul pareció importarle menos de lo que le sorprendió el descubrimiento en su rodilla y decidió conservarlo y llamar al caracol “Turbo” en honor a la nueva película animada del verano.

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