Los recientes actos de corrupción registrados en el último año conmueven al conjunto de la sociedad boliviana y ponen en tela de juicio el publicitado proceso de cambio propugnado por el gobierno del presidente Evo Morales.

Papelbol, YPFB y el registrado en el Comité Olímpico Boliviano son los casos más marcados dentro de una serie de irregularidades ocurridas en varios ámbitos del quehacer del país como el programa Evo Cumple, el Plan de Vivienda Social, entre otros.

Caso Papelbol

En el caso de la construcción de la fábrica de papel Papelbol, existe un daño económico al Estado por 13.571.010 millones de dólares y cuya responsabilidad recae principalmente en el exviceministro de Mediana, Gran Empresa e Industria, Eduardo Peinado.

De acuerdo a las denuncias, al momento de la firma del contrato, el 7 de enero de 2008, Papelbol no contaba con la infraestructura necesaria como galpones, tanques, almacenes, vías internas y talleres, para que D´Andrea Agrimport Importaca e Comercio, la empresa que se adjudicó la obra, pueda realizar la provisión, instalación, montaje y puesta en marcha de la factoría y capacitación de los operadores.

La maquinaria valuada en más de 13 millones de dólares quedó inutilizada por mantenerse expuesta a la intemperie en un terreno baldío de Villa Tunari, donde se pensó construir la infraestructura.

Según la evaluación técnica elaborada por la empresa Pricewaterhousecoopers, el precio real de la fábrica (en las condiciones actuales) asciende a un monto de 6.118.000 dólares, lo que revela un sobreprecio de 7.453.010 dólares. El proceso avanza lentamente.

Caso YPFB

Una vez más la oscura sombra de la corrupción se posó sobre la estatal petrolera Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), que cada día que pasa va adquiriendo mayores proporciones por la cantidad de implicados que aparecen en la investigación del Ministerio Público. El hecho se destapó a partir de un accidente.

En este caso, está en cuestión la legalidad de la adjudicación de la Planta Separadora de Líquidos de Río Grande a la empresa Astra Evangelista S.A. (AESA) por existir indicios de una presunta coima en el proceso de contratación.

El proceso develó que la AESA realizó el estudio de cotización para la construcción de la Planta y con este antecedente YPFB le adjudicó la obra y contrató a una empresa socia de AESA, BOLPEGAS, para que realice la fiscalización.

El caso salió a luz luego que el gerente de Plantas Separadoras, Gerson Rojas, que conducía en estado de ebriedad, protagonizara una triple colisión el pasado 17 de junio en Yapacaní, donde dejó “deshecha” una vagoneta de YPFB valuada en 80 mil dólares. Rojas fue destituido del cargo y acusado por conducción peligrosa.

En una requisa a la oficina del funcionario, la fiscalía encontró dos contratos para uso de cajas de seguridad. En la intervención a las cajas encontraron 90 mil dólares y una hoja donde ajustaban montos por hasta 400 mil dólares. Esta situación abrió la sospecha sobre haber sido favorecido con coimas para la adjudicación de las Plantas Separadoras de Líquidos. La fiscalía amplió la investigación por enriquecimiento ilícito.

El presidente de YPFB, Carlos Villegas, deslindó toda responsabilidad en el caso y aseguró que “todas las medidas de seguridad para evitar esta situación se cumplieron”.

Caso Comité Olímpico Boliviano

El deporte tampoco se salvó de las garras de la corrupción. La tesorera del Comité Olímpico Boliviano, Silvia Crespo, denunció es uso irregular de los recursos que percibe esa institución en la distribución de viáticos para la delegación de los deportistas y la dirigencia para asistir a las olimpiadas de Londres.

Informó que se dispuso de 3.900 dólares para el pago viáticos (300 dólares por persona) a cinco atletas, cinco entrenadores, un médico y delegado de la Federación Atlética de Bolivia; en tanto que el presidente de esa institución, Edgar Claure, recibió 6.830 dólares por concepto de gastos de bolsillo.

También dijo que a Claure se le entregó 9.000 dólares más para el pago de suite matrimonial en un hotel cinco estrellas de Londres, y durante su estadía de 24 días en la capital inglesa tendrá un vehículo oficial, traductor, asistente y estará acompañado de su esposa.

Claure, en descargo indicó que “es suficiente el viático para los atletas porque ellos tienen todo pagado, alimentación 24 horas por día, y transporte. No tienen porque observar”.

El ejecutivo precisó que el Comité Olímpico Boliviano “no recibió ni un centavo del Estado porque el esfuerzo logístico y humano lo hacemos los dirigentes”.

El dinero para la presencia de Bolivia en los Juegos Olímpicos de Londres fue enviado por el Comité Olímpico Internacional (COI), a través de su programa Solidaridad Olímpica.

Fuente. Erbol

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