La gente escoge a su favorito

Por un angosto y largo pasillo, un pollo corretea sacudiendo sus alas. “¡Agárremelo joven!”, le grita una mujer a un muchacho que pasa por ahí y que, pese a su esfuerzo, no logra capturar al ave.

Poco después, la hábil vendedora lo toma con una sola mano y lo pone dentro de una jaula, donde hay alrededor de 40 aves similares.

En el mercado Uruguay de La Paz hay al menos 11 puestos de venta animales criollos (pollos, pavos, conejos, etc.) demandados sobre todo para la reproducción y ocasionalmente para el consumo, pues no sólo se los vende vivos sino también se ofrece el faenado.

“Muy rara vez los compradores quieren que lo matemos y pelemos al pollo para que se lo lleven fresco”, coincidieron tres caseras del sector en diálogo con Página Siete.

Los pollos vivos se venden a un promedio de 10 bolivianos y, según, Angélica Zambrana, de 60 años, cuando un cliente le compra un ave y le pide el faenado, no cobra nada extra.

Así, el ahorro es evidente. Comprar un pollo vivo o recién faenado cuesta hasta 75% menos que uno muerto y pelado -como los que venden en carnicerías y friales-, cuyo costo varía entre 35 y 40 bolivianos, según el peso.

“Los clientes son principalmente gente humilde, pero también vienen extranjeros y personas del oriente del país a las que les gusta la gallina criolla”, comenta Zambrana.

Otra comerciante, de 25 años, quien prefirió no identificarse, contó que muchos se llevan pollos vivos de dos meses para criarlos y después comerlos. “El pollo ya puede ser consumido desde sus cuatro meses”.

A propósito de este comercio, el encargado del Centro Municipal de Zoonosis (Cemzoo) de La Paz, Héctor Mencias, señaló que “no está especificado en la ordenanza municipal”, por lo tanto, no está fuera de norma.

Sin embargo, el oficial mayor de Promoción Económica de la comuna, Ronald Pereira, consideró que “deben tomarse medidas de orden sanitario”.

Pereira agregó que en el proyecto de construcción de un nuevo mercado Uruguay -actualmente en curso- no se consideró la posibilidad de hacer un matadero para estas comerciantes.

De consolidarse esto sería “para darles mejores condiciones e higiene, pero también se están analizando otras posibilidades” como instar y ayudar a las vendedoras a cambiar de rubro.

En cuanto a cuestionamientos sobre la tenencia de animales en jaulas, Mencias dijo que cada tres meses se las fumiga y que el año pasado se controló la renovación de estas y se verificó que las aves no estén en mal estado.

Fuente: Página Siete

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