Y pide solución inmediata

En la homilía de este domingo Monseñor Sergio Gualberti, Arzobispo Coadjutor de Santa Cruz, pidió a las autoridades de Gobierno como de los policías amotinados encontrar un camino de pacificación mediante el diálogo, para evitar la confrontación entre bolivianos y poder encontrar la justicia, libertad, verdad y paz en el país, en el cuarto día de motín policial que exige un mejor salario y abrogar la Ley 101 de Régimen Disciplinario de la Policía.

En la oportunidad se celebró la Natividad de Juan Bautista, considerado en el mundo católico como un puente entre el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento, pues es el último profeta del Antiguo Testamento y primer testigo de Jesús.

“El evangelio nos enseña a guiar nuestros pasos por el camino de la paz, ser operadores de paz, a romper, de una vez por todas en nuestro país, la lógica perversa de la confrontación, que no es y nunca será un verdadero camino para el cambio. Lo único que aporta la violencia es odio, venganza y muerte, y no la paz y no la justicia. El verdadero cambio se puede dar luchando por el bien común, la justicia y la igualdad, a través del respeto de la vida, de la dignidad de las personas, de los derechos humanos, la tolerancia y el diálogo sincero: solo así lograremos una convivencia pacífica y fraterna entre bolivianos” manifestó Gualberti durante la homilía de este domingo en la Basílica Menor de San Lorenzo Mártir, Santa Cruz.

“Les invito a elevar nuestras fervientes oraciones al Señor para que cada uno de nosotros sea operador de paz para que las conversaciones entre autoridades de gobierno y la policía se realicen en este espíritu, el único que puede traer un presente prometedor de justicia, libertad, verdad y paz en nuestro país”, agregó.

Monseñor Gualberti recordó su época de seminarista cuando uno de sus superiores le contaba que encendían fogatas el 24 de junio para recordar a San Juan Bautista reconocido como un hombre que resplandecía el camino hacia el señor.

“Cuando yo era seminarista en mi pueblo había un sacristán muy mayor y él me decía que se encendían esas fogatas para que todo el mundo las viera y se recordara que Juan era la luz, la lámpara que ardía y resplandecía, que indicaba el camino. Yo no sé si es de ahí que después las tradiciones han llegado aquí a nuestro país y se asociaron al tema del frio y se pensó que se encendía la fogata porque era una noche fría. Yo prefiero creer en esta idea, se encendía la fogata porque Juan era la luz que nos indica a Jesús”, señaló.

Para el evangelio “Juan es un hombre coherente que cumple con total fidelidad su misión, y no retrocede ni siquiera ante el martirio por manos de Herodes. De esta manera verdaderamente, Juan era la lámpara que ardía y resplandecía, y ustedes han querido gozar un instante de su luz”. (Jn 5,35).

Gualberti aclaró que la iglesia católica celebra el nacimiento de Juan antes de su muerte, porque en ese momento nacen a la vida nueva y definitiva en Dios. “Celebramos la fecha de su nacimiento porque, mientras todavía estaba en el vientre de su madre Isabel, fue santificado por el Salvador”, dijo.

Juan Bautista era reconocido como profeta en su época el acompaña su palabra con el bautismo a orillas del río Jordán, un rito de penitencia, de aquí el segundo nombre Bautista. “Como preparación a la venida (de Jesús) Juan había predicado un bautismo de penitencia a todo el pueblo de Israel”.

Fuente: ANF

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