Descansan este fin de semana en la comunidad

Banda, caravana de motos, banderas y aplausos recibieron ayer por la mañana a la IX marcha indígena en la ciudad de San Borja.

Los caminantes, que pernoctaron en una estancia a 12 kilómetros de la población, emprendieron la marcha cerca de las 7:00 y aparecieron en una última curva del camino antes de cruzar el puente del río Maniqui, en medio del tupido bosque y de una suave pero persistente lluvia.

Detrás de una gran bandera blanca con el símbolo de la flor del patujú, la columna de al menos 350 hombres, mujeres y niños –algunos en brazos- ingresó a la penúltima localidad beniana ubicada en su camino antes de ingresar a territorio paceño.

El paso se hacía más firme a medida que se acercaban a la tranca, donde un gentío los recibió con banda, abrazos, petardos, aplausos y lágrimas.

El suceso inyectaba un nuevo brillo en los ojos de los caminantes y dibujaba sonrisas en sus rostros bronceados por los días de caminata. Ninguno ingresó en ambulancia o camioneta, ni los niños que a pie o en brazos de sus padres avanzaron por las calles borjanas, donde muchos vecinos salieron, algunos hacían flamear banderas verde y amarillo. No faltaron pequeños marchistas que gritaban “gracias” a la gente que los saludaba.

La noticia de la entrada de la IX marcha se conocía y esperaba con ansias desde el jueves, cuando todos los medios de comunicación locales alertaron del evento que ocurriría la mañana de este viernes.

Desde las 8:00, una camioneta con parlantes recorrió la plaza 10 de Octubre y las calles del centro. “Salgamos todos a recibir a nuestros hermanos marchistas a San Borja, el último bastión de la democracia en el Beni”, vociferaba un cívico.

Tras un recorrido de casi media hora por las calles del pueblo, a las 10:00 la columna apareció por una esquina de la plaza principal, abarrotada por una colorida multitud, cuyos aplausos y petardos se mezclaron con la música de la banda y el estruendo de las campanas de la iglesia San Francisco de Borja, que abrió todas sus puertas a marchistas y población.

Dentro de la iglesia, varios marchistas cantaron los himnos de la ceremonia y todos se enfilaron a la hora de recibir la eucaristía. El acto litúrgico terminó al estrecharse las manos entre todos y fue el preámbulo para que el cura baje del púlpito para abrazar a los dirigentes que ocupaban las primeras filas de los asientos.

A la salida de la misa, con el sol en pleno, en la esquina de la iglesia –a un lado opuesto de la Alcaldía- se realizó un acto más que finalizó pasadas las 12:00, con las palabras del secretario de educación de la CIDOB, Alonso Nate, bajo el regreso de algunas gotas de lluvia.

Campaña por la marcha

Pastoral Social Caritas Bolivia anunció ayer que promoverá el respeto y garantía para la IX marcha indígena por el TIPNIS, además de impulsar modelos de desarrollo opuestos a la lógica mercantilista de los recursos.

Así decidieron en la XII asamblea, realizada en Cochabamba y que concluyó ayer, con el tema: “Cambio climático y justicia”, bajo la inspiración de la Carta Pastoral de la Conferencia Episcopal Boliviana: “El Universo: don de Dios para la Vida”, según reportó la agencia ANF.

Entre los compromisos de Pastoral Social de la Iglesia Católica está el apoyo “a las iniciativas orientadas a la defensa de la vida, los recursos naturales, los derechos de los pueblos, el respeto y garantía de la IX marcha indígena por el TIPNIS como derecho democrático y pacífico.

Los indígenas rechazan la realización de una consulta “previa” en el TIPNIS, como pretende el Gobierno del presidente Evo Morales, cuando ya existe un contrato y un financiamiento aprobado para la construcción de la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos por el centro del parque Isiboro Sécure. Además hay una ley que declara intangible a ese territorio.

Fuente: Página Siete

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