En la medida en que la IX marcha empieza a ascender por el camino a Yungas, las condiciones se le hacen adversas. A las afecciones de los caminantes por la altura, se suma la falta de alimentos, como la carne.

Ayer, la marcha llegó al lugar denominado Kilómetro 52, en el municipio de Alto Beni, aproximadamente a 50 kilómetros de Caranavi. A partir de este lugar el terreno es más escabroso y empinado, además, la vía es más angosta.

“Se va a encarar un trayecto muy difícil y bastante largo, por eso los niños y mujeres deben descansar más; lo que nos está afectando es la altura y la falta de alimentos. Nuestras reservas de carne se acabaron y ya no hay muchas frutas; la gente no se está alimentando bien y por eso hay muchos enfermos”, señaló Bertha Bejarano, presidenta del comité de marcha.

Agregó que confía en la solidaridad de la gente de Caranavi, incluso de San Borja, que comprometió su ayuda para dotar de alimentos.

Protesta. Bejarano denunció “actos racistas” que el diputado masista Jorge Medina cometió —dijo— al afirmar (en una emisora local parte de la estatal red Patria Nueva) que la marcha es política y “que está financiada por norteamericanos y los que marchan son gringos”. Según la estatal ABI, Medina aseveró que “indígenas que no sabían que él era diputado, le dijeron que ellos recibían Bs 150 por día para marchar”.

Bejarano negó que la marcha sea financiada por organizaciones no gubernamentales o partidos; subsiste con el aporte de poblaciones de distintas regiones, dijo. “Él (Medina) instó a autoridades de Palos Blancos y Alto Beni a desconocer la marcha. Está discriminando a la columna indígena”. Medina fue visto recorriendo la región en su vagoneta, añadió.

Fuente: La Razón

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