censoLos municipios pequeños de Bolivia seguirán recibiendo escasos recursos económicos por concepto de coparticipación tributaria, debido a que el número de sus habitantes registrados en el Censo Nacional de Población y Vivienda 2012 no les permite aspirar a mayores recursos por la actual fórmula de distribución de fondos fiscales.

Según asambleístas departamentales que representan a zonas alejadas del eje metropolitano, las cifras del censo no hacen más que reafirmar la condición de postergación y atraso de los municipios que no registran crecimiento poblacional.

Después de conocer los datos oficiales del censo de 2012 y la repetición del factor de distribución vigente, la reacción de varios alcaldes, gobernadores y autoridades políticas de las distintas regiones del país fue de frustración y protesta.

Los siguientes 10 años, hasta el próximo censo, los municipios pequeños dispondrán de los mismos bajos ingresos económicos que actualmente reciben para encarar su desarrollo y cubrir sus necesidades.

“En todo caso, esto es como en el juego del cacho, se anota lo que se ve”, dijo el asambleísta Departamental de Cochabamba por la provincia de Ayopaya, Freddy Illanes, sentenciando de esa manera a gran parte de los municipios alejados de los ejes metropolitanos en el país a afrontar su misma realidad en los años venideros.

De los ingresos económicos de las alcaldías municipales, la coparticipación tributaria es una de sus principales fuentes, representa el 35 por ciento del total de sus ingresos.

Las alcaldías del país reciben también fondos del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH) que representa el 22 por ciento; los ingresos propios 19 por ciento; los fondos nacionales 15 por ciento; el Hipic 4 por ciento (transferencia que proviene del no pago de la deuda externa), y las fuentes de inversiones directas que realiza el Estado, con programas como “Evo cumple, Bolivia cambia” y “Mi Agua I – II”.

IDH

El tema de los impuestos del IDH es otra de las preocupaciones que deberán afrontar los departamentos productores de hidrocarburos como Cochabamba que redujo su producción de petróleo “de 16 mil barriles de petróleo hace diez años, a entre cinco y seis mil barriles, ahora”, advierte el asambleísta Departamental de Cochabamba, Henry Paredes.

Es así que desde una perspectiva netamente poblacional los municipios y departamentos con menor población recibirán menos ingresos por concepto de coparticipación tributaria. Del 100 por ciento de los recursos destinados por el Estado, los municipios de las ciudades capitales recibirán los mayores porcentajes: La Paz recibiría el 17,63 por ciento; Santa Cruz, 14,50 por ciento; Cochabamba 6,29 por ciento; Tarija 4,81 por ciento; Oruro 2,64 por ciento; Trinidad 1,06 por ciento; Sucre 2,59 por ciento; Potosí 1,89 por ciento; Cobija 0,46 por ciento.

Por el contrario, municipios como el de Tacachi en Cochabamba, que aumentó su población en 22 por ciento, de 1.076 habitantes en 2001 a 1.303 en 2012, recibirá el 0,01 por ciento de los recursos por coparticipación destinados al departamento.

“Hay una migración muy fuerte, especialmente en el valle alto y hay municipios, cuya presencia es casi nula, no tienen una capacidad de desarrollar”, dice el asambleísta departamental Paredes.

En esta misma línea, el también asambleísta Departamental de Cochabamba por la Provincia Campero, Héctor Arce, dice que: “Los municipios van a recibir menos recursos de lo que estaban recibiendo actualmente, porque la gente se ha ido en su mayoría a otros lugares, por tanto van recibir menos plata, lo que va hacer que tengan menos proyectos”.

Es así que bajo esta lógica de redistribución de recursos en base a la población, los municipios alejados de los ejes metropolitanos y pobres son los más afectados, su realidad y su futuro es más que desalentador, situación por la cual estos municipios tienen la característica de ser expulsoras de personas debido a las escasas oportunidades que brindan a sus habitantes.

Limitaciones para proyectos

Bajo la modalidad de redistribución de recursos por habitantes, muchos de los 337 municipios de Bolivia, seguirán sin poder encarar proyectos de gran magnitud, tampoco generar oportunidades a su población para que ella decida quedarse, ya que una de sus principales fuentes de ingreso no habrá cambiado en gran medida. Para el caso de Cochabamba, la diferencia entre los datos preliminares y oficiales del Censo 2012 que arrojaron una reducción de más de 180 mil personas traería consecuencias pues la región dejaría de percibir más de 1.500 millones de bolivianos.

“Los municipios van a estar limitados para ejecutar proyectos de impacto, los programas Bolivia Cambia Evo Cumple, Mi agua, están ayudando, pero se requiere proyectos más grandes de impacto”, dice el asambleísta Departamental de Cochabamba por la Provincia Campero, Héctor Arce.

“Eso de por sí (la variación), nos ha creado un daño económico en los próximos diez años más o menos cercano a los 1.500 millones de bolivianos. Si no tienes gente y no tienes dinero, habrá que pensar, qué podemos hacer, cómo podemos fortalecer este tipo de cosas”, dijo Paredes.

PACTO FISCAL

El nuevo pacto fiscal debe buscar nuevas formas de redistribución que apunten a salir de factor cantidad de población como una de sus principales variables. Para el investigador del Centro de Estudios de Poblacional (CEP) Jorge Miguel Veizaga, se debe volcar la mirada hacia las necesidades de los municipios.

“Un pacto fiscal que no esté determinado por los intereses políticos, si es así, eso sería terrible, se necesita un pacto fiscal sobre la base de un análisis sobre las necesidades de las poblaciones”, comenta el especialista.

POCO DINERO

Uno de los municipios más pequeños del departamento de Cochabamba, Tacachi, aumentó su población en 0,22% y recibirá sólo un 0,1% de recursos.

ANÁLISIS

La población es vista sólo como dinero

Ahora bien, ¿cuán útil es observar la cuestión del desarrollo y oportunidades si se toma en cuenta sólo la variable poblacional? Expertos en demografía mencionan que los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE) propiciaron una mirada “reduccionista” del desarrollo como también de la “movilidad social” que llevan a una “instrumentalización” de la población.

En esta línea se encuentra el experto e investigador del Centro de Investigación de Población (CEP) Jorge Miguel Veizaga, para quien los datos del Censo 2012 develaron la reducida y opaca visión que tienen sobre el desarrollo las élites políticas del país.

“Todo el mundo se acuerda de la población a la hora del Censo y ni siquiera porque la población sea el fin de todo lo que se hace, sino más bien porque representa un monto de recursos económicos”, dice Veizaga.

Por otro lado, el especialista menciona también que la dinámica demográfica no está necesariamente vinculada únicamente con el espacio municipal, pues la mortalidad, la fecundidad y la migración trascienden estas fronteras. Se debe abandonar el tema del territorio municipal, pues lo que hizo la Participación Popular, descentró y desplazó a la población por el territorio, “en vez de la población nos concentramos en el territorio, en ese espacio físico, entonces no hay realmente una gestión en términos de las personas”, dice Veizaga.

Existe también una necesidad de ver nuevas formas de generar recursos, pues la mayoría de las alcaldías no tienen capacidad de contar con recaudaciones propias favorables.

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