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Israel califica de “intento de atentado terrorista” el incidente en Flydubai

El ministro israelí de Defensa, Israel Katz, ha denunciado ayer un “intento de atentado yihadista” en un avión que volaba de Dubái (Emiratos Árabes Unidos) hacia el aeropuerto Ben Gurión de Tel Aviv, Israel.

Según Katz, uno de los pilotos trató de tomar el control “con un único objetivo: estrellarlo”, pero lo impidió “el heroísmo de varios pasajeros israelíes que irrumpieron en la cabina de mando, redujeron al terrorista y -con sus propias manos- devolvieron el control de la aeronave a otro miembro de la tripulación”, ha señalado

El aparato, con 174 pasajeros a bordo (166 de ellos israelíes), descendió repentinamente casi 6.000 metros en pocos minutos.

La declaración del ministro pone fin a horas de silencio oficial de los tres países implicados: Israel (adonde se dirigía el avión), Emiratos Árabes Unidos (de donde partió y dueño de la aerolínea que lo operaba, Flydubai) y Arabia Saudí, donde acabó aterrizando.

Pero, desde que el avión aterrizó en Tabuk y los pasajeros compraron tarjetas SIM virtuales de teléfono y recuperaron la cobertura, Israel ya trataba como principal hipótesis que uno de los pilotos tenía un arma blanca y que trató de hacerse con el control del aparato, para estrellarlo, bien para perpetrar un atentado, bien para suicidarse.

Los vídeos (entre ellos uno del piloto maniatado y de tripulación y pasajeros ensangrentados) y las declaraciones de los pasajeros la han ido reforzando según avanzaba la jornada.

El jefe de Gobierno, Benjamín Netanyahu, ha asegurado que todos los pasajeros están fuera de peligro y que el piloto que perpetró el apuñalamiento (al que se puede ver maniatado en uno de los vídeos) está siendo interrogado por las autoridades saudíes.

“He dado instrucciones a los servicios de seguridad para que se preparen ante posibles amenazas adicionales”, ha señalado en un videocomunicado en el que califica el incidente de “extremadamente grave”.

Mientras, la aerolínea ha pedido a las partes “abstenerse de realizar especulaciones prematuras mientras las autoridades recopilan los hechos” porque aún “se desconocen las razones y motivos subyacentes”, que están siendo objeto de investigación.

El avión emitió primero una alerta de “emergencia general” (de código 7700) y luego la cambió a una 7500, una señal muy poco común de “interferencia ilícita” en la que se incluyen los casos de secuestro.

Después dio media vuelta y aterrizó en el aeropuerto Prince Sultan Bin Abdulaziz de Tabuk, en el noroeste de Arabia Saudí.  La aeronave desapareció momentáneamente de las páginas web de seguimiento de vuelos, mientras la Fuerza Aérea israelí enviaba cazabombarderos en dirección a la aeronave y se reunía de emergencia con Katz.

Tras el aterrizaje en Arabia Saudí, medios locales y redes sociales se llenaron de vídeos aparentemente grabados por los pasajeros.

En uno, filmado dentro del aparato durante el vuelo, un pasajero dice en hebreo a la cámara del móvil con un hilo de sangre en la frente: “Hemos reducido a los terroristas. Vamos hacia el aterrizaje. Todo el que me escuche: necesitamos ayuda.Vamos hacia Tabuk, al parecer en la zona saudí, una zona que desconocemos. Todo el avión está sano y salvo, a excepción del piloto. Necesitamos ayuda”, aseguró.

Un segundo vídeo muestra a cuatro pasajeros israelíes en la cabina, junto a un piloto con las manos atadas y a otro con la cara ensangrentada y con respiración artificial. Uno de ellos dice que uno de los pilotos trató de apuñalar al otro.

Uno de los pasajeros, identificado como Adam, declaró al canal 13 de la televisión nacional que el sistema eléctrico del avión se apagó de repente, antes de oírse gritos de: “¡Apuñalamientos, apuñalamientos, sangre, sangre!”.

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