Phisara de quinua: más ‘barato’ y más nutritivo

La Phisara de quinua es un plato ancestral, sencillo y profundamente nutritivo que ha alimentado a las comunidades del altiplano por generaciones. Sin embargo, con el pasar de los años se ha convertido también en el «desayuno» ideal consumido por jóvenes y universitarios, quienes lo prefiere no sólo por su delicioso sabor, sino también por lo accesible del precio.

Es bastante normal ver a varias vendedoras ambulantes ofrecer éste plato desde las primeras horas de la mañana en cualquier esquina de la ciudad.
Si bien su preció en años anteriores oscilaba entre los 5 bolivianos, hoy en día es fácil encontrarlo hasta en 8 bolivianos.
Su origen se remonta a tiempos precolombinos, donde la quinua, conocida como el “grano de oro de los Andes”, era parte esencial de la dieta de los pueblos originarios.

Este delicioso platillo se prepara con quinua, al que se le puede añadir queso, huevo según la región y el gusto. Es una comida balanceada, ligera pero poderosa, que representa la sabiduría agrícola y la conexión con la Pachamama.

Por su alto valor nutritivo, por concentrar una importante cantidad de proteínas de tipo vegetal, con excelente calidad de aminoácidos esenciales y por ser de fácil digestión, se recomienda consumir quinua una a dos veces por semana, en especial como parte de la alimentación infantil y también en la de los adultos mayores.

Su versatilidad para ser cocinada permite que la quinua se pueda preparar en guisos, sopas, desayunos, entradas, platos de fondo, para acompañar algunas carnes como pollo, pavita, pescado, o sangrecita, hígado, bofe, entre otros.

En el caso de los niños y adolescentes, los beneficios nutricionales de la quinua son fundamentales por la cantidad de proteínas de tipo vegetal y la calidad de aminoácidos esenciales en una buena elección para una alimentación rica en nutrientes.

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¿Qué es ese pequeño bulto que aparece en la muñeca?

Un ganglión o quiste ganglionar es un bulto benigno que puede aparecer cerca de una articulación o de un tendón.
Es bastante frecuente verlo en la muñeca, especialmente en la parte de arriba, aunque puede salir del lado de la palma, en las manos, los dedos, el tobillo, el pie y con menor frecuencia cerca de la rodilla.
Puede preocupar porque aparece como una bolita debajo de la piel, pero dentro no hay un tumor canceroso: lo que contiene es un líquido espeso parecido al líquido sinovial que ayuda a lubricar nuestras articulaciones.
La causa exacta no siempre puede identificarse. En algunos casos existe una zona debilitada en la cápsula de la articulación o alrededor de un tendón y parte del líquido puede desplazarse hacia esa zona hasta formar una pequeña bolsa. Los movimientos repetitivos, la sobrecarga, lesiones anteriores, pequeños golpes repetidos y ciertos cambios de desgaste en las articulaciones pueden estar relacionados con su aparición.
Encontrar un bulto en la muñeca no significa automáticamente que sea un ganglión. Una valoración permite revisar dónde está, cómo se siente, si cambia con el movimiento y si está afectando la movilidad o algún nervio.

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Aprovecha el efecto «quema grasa» de la cáscara de piña

El agua de cáscaras de piña, tradicional en diferentes regiones de América Latina, ha cobrado popularidad por sus propiedades refrescantes y supuestos beneficios para la salud.


Esta bebida, fácil de preparar en casa, aprovecha los nutrientes generalmente desaprovechados en la piel y el corazón de la piña, potenciando su impacto en la hidratación y la digestión.


Algunos estudios recopilados en la revista especializada Healthline, sobre fitoterapia resaltan las virtudes diuréticas, antiinflamatorias y digestivas del agua de cáscara de piña. Según especialistas en nutrición, este preparado no solo favorece la eliminación de toxinas, sino que puede contribuir a la reducción de líquidos retenidos y facilitar la regulación de los procesos digestivos. Por esta razón, ha ganado un espacio en las rutinas de quienes buscan apoyar la pérdida de peso y una sensación de ligereza en el cuerpo.


Las propiedades de la piña no se limitan a su pulpa. Las cáscaras concentran bromelina, enzima reconocida por su efecto antiinflamatorio, y aportan minerales como el potasio y antioxidantes. En forma de infusión o agua, estos compuestos se liberan y pueden ayudar a quienes desean mejorar el tránsito intestinal, reducir la hinchazón abdominal y complementar una alimentación balanceada.


El consumo de agua hecha con cáscaras de piña se ha asociado con varios beneficios. El principal es la acción diurética, es decir, ayuda a eliminar líquidos retenidos en el organismo, lo que puede reflejarse en una menor sensación de hinchazón. Este efecto diurético contribuye a depurar el cuerpo y a disminuir el volumen abdominal, comúnmente confundido con acumulación de grasa, cuando en realidad es líquido retenido.


Consumir esta bebida puede servir de apoyo para quienes buscan bajar de peso, reducir grasas abdominales y cuidar la salud digestiva.

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¿Comer despacio adelgaza? La ciencia dice que no es tan simple

El consejo de “comer despacio porque el cerebro tarda en enterarse de que estás lleno” tiene base científica, pero no existe un umbral exacto de 20 minutos que funcione como regla universal.

La sensación de saciedad depende de señales hormonales, principalmente PYY y GLP-1, que aumentan en sangre a medida que comemos hasta alcanzar el punto en que dejamos de sentir hambre. Es un proceso gradual, no inmediato.

¿De dónde sale el mito de los 20 minutos?

La cifra proviene de una fuente clínica de Harvard, pero es solo una aproximación, no un límite biológico fijo. Un estudio con 17 hombres sanos comparó comer en 5 y en 30 minutos, y encontró mayor respuesta hormonal y sensación de plenitud en la comida más lenta. Sin embargo, otro estudio con 25 adultos, que comparó 7, 14 y 28 minutos, no halló diferencias claras en hormonas ni en la ingesta posterior.

¿Comer despacio implica comer menos?

Una revisión de 22 estudios encontró que sí existe asociación entre comer despacio y menor ingesta calórica, aunque con alta variabilidad entre estudios y sin efecto consistente sobre el hambre percibida, incluso 3,5 horas después.

¿Y la digestión?

Es cierto que la digestión comienza en la boca, donde la saliva empieza a descomponer el almidón. Pero eso no significa que masticar poco sobrecargue el trabajo intestinal.

¿Entonces adelgaza o no?

La lógica sugiere que comer más lento ayuda a bajar de peso al generar saciedad antes, pero esto no está respaldado por estudios rigurosos, solo por trabajos observacionales. Cuando se prueba en intervenciones más largas, el efecto se diluye: un programa de 5 semanas con 65 mujeres logró que comieran más despacio, pero la reducción en su ingesta calórica no fue estadísticamente significativa.

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La fruta que neurólogos recomiendan para cuidar el cerebro después de los 50 años

Una fruta que rara vez aparece en las listas de alimentos recomendados para la salud cognitiva podría proteger el cerebro en la mediana edad, según especialistas en neurología citados por la revista Parade. La investigación clínica disponible sugiere además que su consumo habitual podría reducir el riesgo de desarrollar enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.

El deterioro cognitivo que muchas personas empiezan a notar con el envejecimiento —olvidos cotidianos, lentitud para recuperar nombres, fatiga mental en horas activas— tiene un mecanismo biológico identificado: el estrés oxidativo —un proceso por el cual moléculas inestables dañan las células— y la inflamación crónica —una respuesta sostenida del sistema inmune que daña los tejidos con el tiempo— desgastan las conexiones entre neuronas de forma acumulativa. Frente a ese proceso, los especialistas señalan que las decisiones alimentarias constituyen una herramienta concreta de defensa, y que ciertos frutos, por su composición química, ofrecen una ventaja clara sobre otros.

Granada: la recomendación de los especialistas

La fruta en cuestión es la granada. Mill Etienne, médico neurólogo certificado y profesor de neurología en el New York Medical College, advirtió que los adultos mayores de 50 años deberían incorporarla con mucha mayor frecuencia: su concentración de polifenoles —ellagitaninos, antocianinas y taninos— le confiere propiedades antiinflamatorias, antioxidantes y neuroprotectoras que otros frutos de consumo habitual no alcanzan en igual medida.

Su consumo, ya sea en forma de semillas o de jugo puro, refuerza los mecanismos vinculados al aprendizaje y a la memoria a corto plazo. Los antioxidantes presentes en el fruto neutralizan los radicales libres antes de que puedan comprometer las membranas celulares en las zonas del cerebro responsables del registro y la recuperación de información.

Granada reduce el riesgo de Alzheimer, según la ciencia

La investigación clínica sobre la granada acumula pruebas en distintas direcciones. En modelos animales, un estudio publicado en el Journal of Neurosciences in Rural Practice demostró que el aceite de semilla de granada redujo significativamente la densidad de placas amiloides —acumulaciones de proteínas tóxicas que dañan progresivamente el tejido cerebral— en el hipocampo —la región central del cerebro para la memoria— y frenó la pérdida de neuronas en ratas con deterioro cognitivo inducido experimentalmente. Investigaciones en Nutrients confirmaron que los polifenoles de la granada atenúan la neurotoxicidad de una proteína tóxica que daña y destruye neuronas, reducen la neuroinflamación —la inflamación crónica del tejido cerebral— y frenan la acumulación anormal de la proteína tau, uno de los marcadores moleculares clave en el avance del Alzheimer.

En el plano clínico, un ensayo  con pacientes con deterioro cognitivo leve demostró que el consumo de aceite de semilla de granada mejoró de forma estadísticamente significativa la cognición global.

 

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Cuál es el verdadero impacto de dormir con la ventana abierta en el organismo

Dormir con la ventana abierta parece una decisión menor, casi instintiva. Pero la ciencia acumulada en los últimos años revela algo que va más allá de la comodidad: el aire que respira una persona mientras duerme afecta de forma medible cuánto descansa, cuánto sueño profundo alcanza y cómo rinde al día siguiente. La respuesta no es la misma y, en muchos casos, el beneficio esperado puede convertirse en su opuesto.

En 2025, una revisión sistemática publicada en Science and Technology for the Built Environment analizó 17 estudios realizados entre 2020 y 2024 y llegó a una conclusión que pone en cuestión los estándares actuales de construcción: los niveles mínimos de ventilación exigidos en viviendas residenciales son insuficientes para garantizar un sueño sin alteraciones. El trabajo fue liderado por Mizuho Akimoto, Xiaojun Fan y Pawel Wargocki, investigadores de la Universidad Técnica de Dinamarca (DTU), y plantea que esas normas deberían al menos duplicarse.

Qué le pasa al cuerpo cuando el aire del dormitorio se vicia

El mecanismo central del problema es el dióxido de carbono (CO2). Cada persona que duerme en una habitación cerrada exhala alrededor de 11 litros de CO2 por hora. Sin ventilación, ese gas se acumula junto con compuestos orgánicos volátiles y otros subproductos de la respiración. Los estudios lo miden como indicador de que el aire dejó de renovarse, no como contaminante en sí mismo.

 

La revisión de 2025 estableció los rangos con más precisión que cualquier trabajo anterior. Por encima de 1.000 partes por millón (ppm) de CO2, la eficiencia del sueño disminuye y el tiempo de vigilia nocturna aumenta. Por encima de 1.300 ppm, el sueño profundo se acorta y los niveles de cortisol (una hormona asociada al estrés) suben de forma medible al despertar. Por encima de 2.600 ppm, el rendimiento cognitivo del día siguiente se ve afectado de manera comprobable.

Un estudio de campo publicado en Building and Environment cuantificó esa diferencia en condiciones reales: en 40 dormitorios monitoreados, la concentración promedio nocturna de CO2 con ventanas cerradas llegó a 2.300 ppm; con ventana abierta, cayó a 904 ppm. Los participantes que durmieron con la ventana abierta registraron noches más largas, menos despertares y mejores resultados en pruebas de concentración a la mañana siguiente.

Cuándo la ventana perjudica

La recomendación de ventilar tiene un límite geográfico y estacional. Según un estudio publicado en Building and Environment y realizado en una ciudad subtropical de alta densidad durante el verano: abrir la ventana aumentó los niveles de PM2.5 (partículas finas con capacidad de penetrar en las vías respiratorias) y redujo la duración de la fase de sueño profundo.

 

La revisión de 2025 sistematizó ese límite: en entornos urbanos con alta contaminación exterior, el beneficio de la ventilación puede neutralizarse, porque la mejora en el CO2 queda compensada por el ingreso de partículas y el incremento del ruido. Para personas con asma, rinitis alérgica o sensibilidad respiratoria, el escenario se agrava: el aire exterior puede cargar alérgenos que fragmentan el sueño.

La paradoja que los estudios no esperaban

Uno de los hallazgos más incómodos de esta línea de investigación tiene que ver con la percepción subjetiva. Un estudio publicado en Science and Technology for the Built Environment en 2021 registró una contradicción: los participantes que durmieron con la ventana abierta roncaron menos y se despertaron menos veces según los instrumentos, pero en sus propias evaluaciones reportaron sentirse menos descansados y con peor estado mental.

La causa probable fue el ruido exterior. Esa paradoja tiene implicaciones prácticas directas: la sensación de haber dormido mal puede llevar a cerrar la ventana en noches siguientes, cuando el problema no era la ventilación, sino el sonido. Separar ambas variables es uno de los desafíos que los propios investigadores identifican como pendiente.

 

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Cómo recuperar el sueño perdido de la manera correcta

Todos hemos pasado por eso: despertarnos con los ojos legañosos después de una mala noche, sintiéndonos agotados. “No pasa nada”, nos decimos. “Ya me recuperaré el fin de semana”.

Tan solo dos horas de sueño extra pueden ayudar a revertir los efectos de una mala noche. Sin embargo, conviene tener cuidado al acostarse temprano y levantarse tarde.

Todos hemos pasado por eso: despertarnos con los ojos legañosos después de una mala noche, sintiéndonos agotados. “No pasa nada”, nos decimos. “Ya me recuperaré el fin de semana”.

Para algunos, esta experiencia es algo puntual. Para otros, es una forma de vida. Una encuesta realizada a casi 8000 adultos estadounidenses reveló que casi la mitad dormía hasta tarde los fines de semana . Como era de esperar, los adolescentes parecen ser los que más duermen los fines de semana .

Dormir un poco más puede resultar especialmente tentador para quienes no descansan lo suficiente durante la semana. Generalmente, se recomienda a los adultos dormir entre siete y nueve horas , mientras que se cree que la mayoría de los adolescentes necesitan entre ocho y diez. Sin embargo, esto no siempre es posible.

Lo que nos lleva a la pregunta del millón: si no duermes lo suficiente entre semana, ¿deberías dormir hasta tarde el fin de semana? Y si lo haces, ¿puede esto mitigar los efectos de la falta de sueño?

EL RIESGO DE QUEDARSE DORMIDO

Para comprender por qué dormir hasta tarde puede tener desventajas, conviene analizar los dos procesos principales que regulan el sueño.

El primero, el homeostato del sueño , es como un “tanque de sueño”. Cuanto más tiempo estamos despiertos, más se llena con la presión del sueño, y más sentimos la necesidad de acostarnos y dormir. El segundo, nuestro ritmo circadiano, se ajusta cada día por nuestra exposición a la luz y la oscuridad, los cambios de temperatura e incluso cuando comemos o nos movemos. Estos factores trabajan juntos para que sintamos sueño, idealmente a la hora adecuada cada noche. (Para saber más sobre cómo regular tu ritmo puede ayudarte a dormir mejor, consulta mi curso en línea ” Cómo dormir mejor” , que se lanza el 21 de septiembre de 2026).

Recuperar el sueño perdido puede desajustar tanto nuestro homeostasis del sueño como nuestro reloj biológico. Esto ocurre tanto si te acuestas más temprano como si duermes hasta tarde. Como dormir más por la mañana reduce la necesidad de dormir más tarde, es posible que no nos sintamos cansados hasta la noche. Y dado que no solo dormimos a una hora diferente, sino que también hacemos todo lo demás a una hora diferente —incluida la exposición a la luz—, esto también puede afectar nuestro ritmo circadiano.

¿El resultado? Podríamos levantarnos tarde el domingo por la mañana y volvernos a dormir tarde el domingo por la noche, de modo que cuando suene la alarma a las 6:00 del lunes, no habremos dormido lo suficiente, y el ciclo se repetirá. “Es como cambiar de zona horaria cada semana”, afirma Melynda Casement, psicóloga del sueño y directora del Laboratorio del Sueño de la Universidad de Oregón.

Sin embargo, aunque recuperar el sueño perdido debe hacerse con precaución, no siempre es una mala idea. Aquí te explicamos cuándo podría ser útil descansar un poco más.

BENEFICIOS DEL SUEÑO REPARADOR

Aún se está investigando cómo la falta de sueño afecta nuestra salud y función cognitiva. Sin embargo, en experimentos de restricción del sueño cuidadosamente controlados, se ha demostrado que una noche especialmente mala afecta nuestra fisiología. Y al menos algunas de estas consecuencias pueden mitigarse, si no revertirse, con un descanso reparador.

En un estudio, por ejemplo, las personas que durmieron solo dos horas durante una noche mostraron recuentos más altos de dos tipos de glóbulos blancos , lo que podría indicar una respuesta de estrés fisiológico. A algunos participantes se les permitió dormir ocho horas la noche siguiente. Pero incluso después de esto, sus recuentos de glóbulos blancos no se habían recuperado por completo. Sin embargo, los participantes a quienes se les permitió dormir hasta 10 horas al día siguiente presentaron niveles que casi habían vuelto a los valores iniciales.

Otro experimento estudió qué sucedió cuando a 11 hombres que normalmente dormían ocho horas por noche se les limitó el sueño a cuatro. Seis noches de sueño insuficiente fueron suficientes para afectar la eliminación de glucosa y la respuesta a la insulina . Si se mantienen a largo plazo, estos cambios fisiológicos pueden aumentar el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. Sin embargo, tras seis noches más con la oportunidad de dormir 12 horas, sus valores volvieron a los niveles iniciales.

Otros experimentos han demostrado que dormir un poco más después de pasar la noche en vela puede restaurar nuestro rendimiento cognitivo .

Nada de esto significa que dormir hasta tarde el fin de semana (o acostarse temprano) contrarreste todos los efectos de la falta de sueño, especialmente cuando la privación de sueño se prolonga durante semanas o meses. La atención plena (nuestra capacidad para mantenernos concentrados y responder con rapidez) y la orientación espacial parecen ser particularmente vulnerables. En estos casos, ni siquiera el sueño recuperado del fin de semana puede revertir por completo los efectos de la falta de sueño entre semana.

También están las siestas. Estas pueden ser beneficiosas para quienes tienen poco sueño. Sin embargo, suelen estudiarse por separado del sueño reparador nocturno.

 

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El azúcar escondida: ¿cuánto consumimos sin darnos cuenta?

Esta mirada de prevención también forma parte de la filosofía de cuidado que Unifranz busca incorporar en la formación profesional de sus estudiantes del área de salud. 

El azúcar no siempre llega a la mesa en forma de cucharaditas. También puede estar en un yogur con frutas, un cereal para el desayuno, una salsa o una bebida que parece saludable. El problema es que, cuando aparece bajo distintos nombres y en productos que no identificamos como azucarados, resulta más difícil saber cuánto estamos consumiendo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda reducir los azúcares libres a menos del 10% de la ingesta calórica diaria y señala que disminuirlos hasta el 5% puede aportar beneficios adicionales. Para una persona con una dieta de 2.000 calorías, el 10% equivale aproximadamente a 50 gramos diarios.

En América Latina, el problema adquiere otra dimensión. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) identifica a las bebidas azucaradas como uno de los principales factores asociados al aumento del sobrepeso, la obesidad y enfermedades no transmisibles como la diabetes tipo 2 y las enfermedades cardiovasculares.

El azúcar que no aparece como “azúcar”

Una de las dificultades para controlar el consumo está en las etiquetas. El ingrediente puede aparecer como sacarosa, fructosa, dextrosa, maltosa, jarabe de glucosa o jarabe de maíz. Para el consumidor, reconocer estas denominaciones no siempre es sencillo.

“Es importante que las personas aprendan a identificar los diferentes nombres del azúcar en las etiquetas. Términos como dextrosa, fructosa o jarabe de glucosa no son familiares para la mayoría de los consumidores, pero representan formas de azúcar añadida que pueden elevar significativamente su consumo diario”, explica Magaly Bishop, dietista, especialista en nutrición clínica y docente de Medicina de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz).

El problema aparece especialmente en productos asociados con una alimentación saludable. Según Bishop, los yogures con frutas pueden aportar entre 12 y 18 gramos de azúcar por porción, mientras que los cereales para el desayuno rondan los 15 gramos en apenas 30 gramos de producto. Una lata de refresco puede contener hasta 35 gramos.

“Muchas personas creen que los yogures con frutas o los cereales integrales son opciones ideales, pero suelen estar cargados de azúcares añadidos para mejorar su sabor. Este tipo de engaños contribuye al exceso de azúcar en la dieta diaria de manera silenciosa”, advierte la especialista.

No significa que todos estos alimentos deban desaparecer de la dieta. El desafío está en conocer su composición, comparar alternativas y observar las cantidades que se consumen.

Un problema que se acumula

El consumo excesivo de azúcar está relacionado con diferentes problemas de salud. La OMS vincula una ingesta elevada de azúcares libres con un mayor riesgo de aumento de peso y caries dental, mientras que la OPS señala la relación de las bebidas azucaradas con obesidad, diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares.

Bishop explica que los efectos no necesariamente aparecen de inmediato:

“El azúcar tiene un impacto multifacético en la salud. Por un lado, contribuye al aumento de peso, pero también está vinculado a la resistencia a la insulina, que puede desencadenar diabetes tipo 2”.

La cantidad también importa. Una persona puede no consumir grandes cantidades de dulces, pero sumar azúcar a lo largo del día mediante bebidas, desayunos, salsas, aderezos y productos procesados.

“Adoptar hábitos de alimentación conscientes no significa eliminar por completo el azúcar de la dieta, sino aprender a moderarlo. Cocinar en casa, optar por frutas frescas en lugar de jugos azucarados y revisar siempre las etiquetas son pasos pequeños pero significativos para mejorar nuestra salud”, señala Bishop.

Prevenir antes que tratar

Esta mirada de prevención también forma parte de la filosofía de cuidado que Unifranz busca incorporar en la formación profesional de sus estudiantes del área de salud. La alimentación, la identificación de factores de riesgo y la educación sanitaria son entendidas como herramientas que pueden contribuir a evitar que problemas prevenibles terminen convirtiéndose en enfermedades.

La docente de Medicina Marie Paulette Étienne Morales resume esa perspectiva: “No se trata de eliminar completamente el azúcar de la dieta, sino de aprender a moderarlo y a tomar decisiones más informadas”. Entre las medidas que recomienda menciona cocinar en casa, preferir frutas frescas y revisar las etiquetas.

La prevención también requiere información comprensible. “La industria alimentaria tiene un papel fundamental en esta lucha. Es necesario que haya más regulaciones que limiten el uso de azúcares añadidos en los productos procesados y que las etiquetas sean más claras y directas”, plantea Bishop.

En este escenario, el desafío no es declarar una guerra contra el azúcar, sino aprender a reconocerla, cuantificarla y moderarla. La calidad académica en la formación de los profesionales de salud también implica prepararlos para educar a la población y promover decisiones preventivas.

Porque el azúcar más difícil de controlar no siempre es el que añadimos conscientemente al café. Muchas veces es el que ya estaba allí, escondido en aquello que compramos pensando que era una opción saludable.

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Menopausia, una etapa de transformación física y emocional para la mujer

Cada 18 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Menopausia, una fecha designada por la Sociedad Internacional de la Menopausia (SIM) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) para crear conciencia sobre esta etapa natural en la vida de las mujeres. 

Según la OMS, para 2030, se estima que más de mil millones de mujeres en el mundo tendrán 50 años o más, lo que subraya la importancia de un tratamiento especializado y un acceso adecuado a servicios de ginecología.

En este contexto, Los Tiempos conversó con la especialista en sexología y educación sexual integral Luana Tejerina Centellas para profundizar en los síntomas, efectos y maneras de sobrellevar la menopausia.

La menopausia se define como el cese de la menstruación durante al menos un año consecutivo. Antes de su llegada, las mujeres atraviesan el climaterio, una etapa caracterizada por sofocos, cambios de humor, sudores nocturnos y resequedad vaginal. Estos síntomas son señales tempranas de que el cuerpo está iniciando la transición hormonal.

Consecuencias en la salud general

La disminución en los niveles de estrógenos es responsable de muchos de los síntomas que las mujeres experimentan. Este cambio afecta no sólo su bienestar general, sino también su vida sexual, al alterar la lubricación vaginal y el deseo sexual. 

“Hay una disminución a nivel de los estrógenos, lo cual es causante de los síntomas y signos que pueden afectar el bienestar y provocar cambios en la vida sexual de la mujer”, explica Tejerina.

Entre los cambios físicos más evidentes se encuentran aquellos que afectan los genitales, como la resequedad y el adelgazamiento de las paredes vaginales. Estos cambios no sólo tienen un impacto físico, sino que también influyen en la salud emocional, provocando ansiedad, tristeza o frustración. 

“Los cambios físicos están ligados a los genitales principalmente, lo que influye en la parte emocional”.

Tejerina destaca que no todas las mujeres requieren tratamiento hormonal, ya que muchas pueden manejar los síntomas mediante alternativas naturales o no hormonales. 

“Depende mucho de los síntomas que tenga cada mujer y cómo estos afectan su vida diaria. El tratamiento debe ser valorado de manera personal junto con el médico”, recomienda la especialista.

Una alimentación balanceada y la actividad física regular son esenciales para mitigar los síntomas menopáusicos. Evitar el cigarrillo y el consumo excesivo de alcohol también contribuye a mantener el bienestar físico y emocional durante esta etapa, señala Tejerina.

Salud mental y estrategias para mitigar el impacto

Los cambios hormonales pueden desencadenar alteraciones en el estado de ánimo, como ansiedad o depresión. Para mitigar estos efectos, Tejerina sugiere mantener una vida activa, una dieta saludable y explorar nuevas formas de intimidad. 

“Es importante mantenerse activas, tener una dieta sana y encontrar momentos para la intimidad, ya sea con la pareja o a nivel personal, buscando nuevas alternativas”, aconseja.

Para aquellas que están comenzando a experimentar los primeros síntomas, la especialista recalca que es importante entender que el climaterio es una etapa natural de la vida. 

“Es el cierre del ciclo menstrual y el inicio de una nueva etapa con mucho por aprender y conocer de sí misma”, comenta, añadiendo que ante cualquier duda se debe consultar con un ginecólogo.

Menopausia y vida sexual

Uno de los mitos más arraigados es que la menopausia marca el fin de la vida sexual. Tejerina desmiente esta creencia, asegurando que las mujeres pueden continuar disfrutando de su vida sexual, aunque es posible que necesiten adaptar algunas prácticas. 

“Que la mujer deja de ser atractiva cuando entra a la menopausia no es cierto. Si la mujer busca su bienestar y busca una mejor calidad de vida, influye mucho en cómo se ve”, aclara.

Tras la menopausia, los controles médicos siguen siendo fundamentales. Es importante que las mujeres mantengan sus chequeos ginecológicos regulares para prevenir y detectar a tiempo cualquier complicación.

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Síntomas de cáncer de pulmón que debes conocer

Reconocer los síntomas del cáncer de pulmón es fundamental para detectarlo a tiempo, ya que muchos diagnósticos se dan en etapas demasiado avanzadas y se reducen las posibilidades tanto de mejoría como de tratamientos.

Respiración forzada. Las dificultades para respirar no siempre son un síntoma de una enfermedad grave, pero sí son bastante habituales entre quienes están desarrollando cáncer de pulmón. Quedarse sin aliento al hacer actividades cotidianas o sentir que se debe hacer más esfuerzo para poder respirar son signos que deben consultarse con el médico.

Silbido en el pecho. Los silbidos en el pecho son síntomas comunes de afecciones respiratorias como el asma y los resfriados. Sin embargo, cuando se dan de forma repentina y sin razón aparente, pueden indicar que algo raro está pasando en los conductos respiratorios.

Fatiga. La sensación de fatiga (tanto física como mental) es común en los pacientes con cáncer, sobre todo cuando está relacionada con el sistema respiratorio. Esto se debe a que las vías respiratorias se estrechan por la formación de tumores o porque el líquido se queda retenido en los tejidos del pecho y dificulta la oxigenación de las células.

Tos persistente. Según un artículo publicado por el hospital Caritas Medical Centre, la tos es una reacción inmunitaria ante el ataque de algunos virus y bacterias que proliferan en el sistema respiratorio. Por lo general desaparece después de una o dos semanas, aunque algunas condiciones pueden hacer que permanezca por más tiempo.

La tos es demasiado recurrente e incontrolable. Al toser se producen sangrados. La tos contiene demasiadas flemas. Viene acompañada de ronquera.

Dolor en el pecho. Entre los primeros síntomas del cáncer de pulmón se incluye una sensación de dolor en el pecho que suele incrementarse al realizar algún esfuerzo físico, toser o reír. Algunas veces se extiende hacia los hombros y la zona lumbar y, por lo general, se manifiesta de repente, sin una razón aparente. Además, cuando el dolor es más intenso e incontrolable, hay probabilidades de que las células cancerosas se hayan extendido hacia los huesos cercanos.

Dolor en las manos y los dedos. La sensación de dolor en las manos y los dedos son algunas de las primeras señales de advertencia de este tipo de cáncer y, a su vez, una de las más ignoradas. Asimismo, algunas veces aparece como señal de alerta de tumores en los conductos respiratorios, dado que su presencia dificulta la circulación y oxigenación. Por ello, las palmas de las manos con piel engrosada y blancuzca deben ser evaluadas por el médico.

Fiebre. Según un artículo publicado en los Anales del Sistema Sanitario de Navarra, la fiebre en los pacientes con cáncer de pulmón suele producirse como consecuencia del debilitamiento del sistema inmunitario. Por lo general, es más recurrente después del diagnóstico de la enfermedad, dado que algunos medicamentos la estimulan.

Flema con sangre. La expectoración con sangre nunca se debe ignorar, incluso si solo son unas pequeñas manchas rojizas en las flemas. Su presencia puede indicar cáncer u otras patologías respiratorias graves.

Aunque estos síntomas no siempre indican la presencia de una enfermedad oncológica, es fundamental evaluarlos cuanto antes para recibir un diagnóstico preciso. Asimismo, no hay que olvidar que adoptar hábitos de vida saludables y evitar el tabaco son formas sencillas de disminuir el riesgo.

 

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